miércoles, 3 de mayo de 2017

La impresión que cuenta


La cualidad de los cítricos como metáfora de promesa se remonta al origen de los tiempos. Así aparecen en textos antiguos. En el siglo XVI se consideraban un producto de lujo y su perfume era sinónimo de exotismo. En el Renacimiento proliferaban en las decoraciones de jardines y objetos suntuarios. Como frutas exclusivas aparecían en retratos masculinos reflejando el saber y la sofisticación. Junto a los niños, la presencia de naranjas o limones aludía al crecimiento y a la maduración intelectual. Pero además, el limón, fruta del adorno funerario, aludía, como es obvio por su acidez, a la amargura y el dolor de la muerte.

Inevitable recordarlo al ver la obra que abre la exposición de Laura Avinent en la Sala de Justicia del Ayuntamiento de Morella hasta el próximo 20 de mayo, dentro de la muestra fotográfica Dipcasfoto de la Diputación de Castellón. En ella, la autora castellonense nos invita a cruzar la frontera entre la fotografía como documento y como interpretación de lo imaginado al expresar, a través de su trabajo, lo que ve y lo que le transmite la persona retratada. Unas obras que nos dicen mucho más de lo que a simple vista pareciera. Porque, como es sabido, la finalidad del arte es dar cuerpo a la esencia secreta de las cosas, no copiar su apariencia. Pero somos engañados por la apariencia que esconde la verdadera realidad. Así, pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos. 

Es lo que Laura pretende hacernos ver al enfrentarnos a una mujer que a pesar de ir vestida de virginal púrpura y azul no deja de parecernos, al primer golpe de vista, la moderna mujer adúltera de las escrituras. Sin embargo a veces las primeras impresiones engañan. De ahí el limón, una fruta que por sus propiedades protectoras representa al corazón humano y contrarresta los maleficios y los modernos venenos que son las malas lenguas. Si, como en este caso, va asociado a una mujer, y más si es una virgen, además, alude a la virtud y la fidelidad en el amor. 

Menos mal que la protege un talismán en forma de águila con corazón de rubí. El águila, que es el ave solar por excelencia nos proporciona discernimiento y valentía, capacidad para trascender lo mundano y volar hacia el espíritu. El rubí, "el rey de las gemas" que los guerreros se incrustaban en su piel para darse coraje y protección cuando participaban en las batallas nos resguarda del peligro, del mal, e incluso de las pesadillas. En este caso de las juicios a la ligera. 

Porque al final resulta que es virginal, fiel y valiente. Cuán diferente sería todo si fuésemos capaces de atravesar el velo de la primera impresión. La cuestión es que la primera… es la que cuenta.

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