viernes, 11 de julio de 2014

La Virgen del Pilar entre San Jaime y San Pascual


El retablo de cerámica de AlcoraLa Virgen del Pilar entre San Jaime y San Pascual”, considerada como una de las producciones de azulejería más interesantes de cuantas salieron de los hornos de la Real Fábrica de Cerámica de Alcora, será este trimestre de verano la obra invitada del Museo de Bellas Artes de Castellón.

Esta pieza, de inconfundible aire alcoreño, destaca por la singularidad de haber formado parte de la propia historia de la fábrica, ya que se encontraba instalada en su patio de entrada, realzada por un marco rectilíneo de estuco que coronaba una gran venera entre guirnaldas simetrizadas de hojas y flores.

Cuando el Conde de Aranda, uno de los más influyentes y acaudalados miembros de la nobleza aragonesa, en 1727, fundó la Real Fábrica de Loza de su señorío de Alcalatén eligió Alcora porque en ella funcionaban ya 24 hornos de cántaros y tenía cerca excelentes vetas de arcilla. Estaba sentando las bases de lo que llegaría a ser el primer establecimiento industrial, en el sentido moderno, que surgiera en tierras castellonenses. Al mismo tiempo, gracias a la labor de formación técnica y artística llevada a cabo en la propia fábrica con los operarios, vecinos de la villa, se consiguió crear una fuente de riqueza adelantada a su tiempo por sus sistemas de producción y comercialización que anticiparía el futuro desarrollo económico de la comarca.

El propósito del Conde, hombre proclive a los nuevos aires de reforma propios del siglo de las luces, era la implantación en España de las innovaciones que se estaban introduciendo en la loza fina europea dirigida a una clientela aristocrática aunque no cortesana. Posteriormente su hijo Pedro-Pablo se preocupó de conseguir los secretos de la fabricación de porcelana. Todo ello supondría una gran renovación en la hasta entonces decadente cerámica española, que a partir de este momento despertaría, tanto en lo artístico como en lo técnico, gracias a las novedades que Alcora aportaba, con especial incidencia en los obradores valencianos.


En el caso del retablo “La Virgen del Pilar entre San Jaime y San Pascual”, de 126 x 84 cm., podemos contemplar una placa central que muestra sobre un fondo con el río Ebro y la ciudad de Zaragoza, a la Virgen del Pilar entre nubes y querubines, en clara alusión a la condición aragonesa de los condes propietarios. A los pies de la Virgen se encuentran arrodillados el apóstol san Jaime, patrón de España, recuperando la tradición católica de la aparición de la Virgen al apóstol el año 40 para animarle en la prédica por Hispania y solicitarle la construcción de la Basílica del Pilar. A su izquierda aparece representado san Pascual Bailón, no solo también aragonés sino patrono de la fábrica en cuya denominación oficial figuraba. 

La fecha que consta al pie, octubre de 1768, sugiere su colocación coincidiendo con la festividad del Pilar de dicho año y sitúa la obra en la que se ha denominado la “segunda época de Alcora”, entre 1742 y 1798, cuando la fábrica alcanza su plenitud de producción y resultados. Este periodo coincide con la dirección del hijo del fundador Pedro-Pablo Abarca de Bolea, décimo conde de Aranda y célebre ministro de Carlos III, a la que corresponden las características “rocallas” de los azulejos que encuadran la placa. Un estilo, el “de rocalla”, introducido en Alcora por los directores artísticos Julián López (a. 1746-1787) y José Ochando (a. 1727-1772/73) hacia 1748 que perdura hasta 1784. En efecto, las rocallas asimétricas, los entablamentos moldurados de perfil mixtilíneo, los floreros y las perinolas, resueltas con una esplendida policromía, conforman el marco de azulejos que envuelven a la gran placa central. Con respecto a la autoría el Conde de Casal la atribuyó “al más afamado de los Álvaro”, si bien no es posible concretar quién de esa reconocida familia pudo ser, si Cristóbal, Francisco, José o Vicente.

Ante la imposibilidad de alcanzar la viabilidad económica para la fábrica que se encontraba en pleno declive, y necesitados de liquidez, los últimos propietarios María Aicart y Cristóbal Aicart quien fuera diputado y presidente de la Corporación provincial, decidieron venderla en 1944 y sobre ella se edificaron nuevas naves de industrias azulejeras. El panel fue arrancado y adquirido posteriormente por la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Castellón. Desde principios de los años 70, con la apertura de la sede central en la calle Cavallers de Castellón presidió el entresuelo del recibidor del primer piso. Fue retirada de la pared con motivo de su exhibición en la exposición “Alcora: Un siglo de arte e industria” organizada por la Fundación Caja Castellón en febrero de 1996. Colocada en el actual soporte fue exhibida nuevamente en la exposición “La Ruta de la Cerámica” en marzo del año 2000, organizada también en la Sala San Miguel. Ahora, y durante todo este verano, quienes no conozcan todavía esta pieza de gran valor estético tienen la posibilidad de hacerlo junto al resto de piezas de cerámica que alberga el museo de la Plana antes de su regreso a la Fundación Caja Castellón donde será nuevamente exhibida con carácter permanente.

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