sábado, 10 de mayo de 2014

Gratuito o pirateado


Ayer fui a visitar a una enferma, se ha caído escaleras abajo y se ha dislocado el hombro. Tiene que hacer reposo y no mover demasiado el brazo. Pero no moverlo no parece impedimento para mover el dedo. Total, que me presenté en su casa con un libro que había comprado pensando en ella y cuando entré en la habitación estaba con un kindle en el que mostraba victoriosa cómo se había descargado, ‘piratamente’ por supuesto, no sé cuantos cientos de libros. A una media de dos libros a la semana calculo que allí tenía material de lectura intensiva para unos diez años de convalecencia. Al final casi me sentí ridículo regalándole el que buenamente yo traía porque… ¡también se había descargado, por si fuese poco, la filmografía completa de Harrison Ford y de Georges Clooney! 

Esta mañana hablaba con un cantante lírico, acaba de venir de Viena donde ha estado siguiendo un curso de dramatización con el objetivo de mejorar su puesta en escena. No deja de ser, en cualquier caso, un curso de una larga serie que ya ha hecho, con su correspondiente pago de matrícula. Cuando hablábamos de lo costoso de esta formación lamentaba que era una inversión de difícil recuperación si tenemos en cuenta que cuando le llaman para actuar muchas veces lo hacen con la intención de que lo haga gratis o, si no, por prácticamente nada. 

Y justo hace un momento hablaba por Skype con una conocida escritora. Se ha marchado a vivir fuera para reorientar su vida. Después de haber ganado prestigiosos premios literarios y haber alcanzado el éxito de crítica, ha decidido dejar de escribir porque no puede dedicar dos años en la preparación de una novela que luego todo el mundo descargará. Además, la alternativa de dar conferencias y cursos de literatura para cobrar, como en el caso del colega músico del que hablábamos, nada, o casi nada, tampoco es viable. 

Creemos que una sociedad sin novelistas, sin músicos o artistas puede vivir, aunque no aceptamos esta idea para otras ocupaciones que consideramos necesario tener cubiertas, máxime en un momento como el que vivimos en el que las necesidades primordiales son tan acuciantes. Sin embargo, como afirma César Antonio Molina con motivo de la presentación de su nuevo libro «La caza de los intelectuales. La cultura bajo sospecha», al igual que el secano se resiente de la falta de lluvias, en la cultura ocurre lo mismo. La cultura es la forma de plantar cara a la muerte y de explicar el mundo. Una forma de vivir que hemos cambiado por el olvido, la distracción del existir y el pirateo. Todo esto a lo único que conduce es a la miseria. Igual que la falta de lluvia al desierto.


Imagen: Detalle de la portada del libro de César Antonio Molina «La caza de los intelectuales. La cultura bajo sospecha».


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