viernes, 28 de marzo de 2014

Conservar la identidad


La semana pasada fui a Penyeta Roja. No había ido nunca y acabé dando vueltas y más vueltas por toda aquella montaña, subiendo y bajando con el coche por los caminos de entrada a las villas que se ven desde la carretera. Iba al Servicio de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de la Diputación de Castellón que, para los que no lo sepan, está en la parte más baja. Un gran y más que evidente edificio rojo, conocido por todos y visible desde todas partes. Así que llegué tarde a la cita.

La Fundación Caja Castellón prepara una exposición de arte del siglo XX que se inaugurará en un par de semanas y una de las piezas más significativas de la muestra está siendo restaurada allí. Se trata de un panel cerámico de grandes dimensiones que de no haber sido por un espíritu sensible de los que aparecen de vez en cuando por los derribos y mudanzas, hubiese acabado convertido en escombro para relleno de algún bache de la carretera, como le habrá ocurrido a tantas y tantas otras obras que no habrán tenido la suerte de la que nos ocupa. Tras permanecer almacenado durante muchísimo tiempo ha llegado su hora y fui a ver cómo evoluciona el proceso de restauración de la pieza.

Todos hemos visto documentales en la televisión y estudios de restauración de las obras que se exhiben en las exposiciones que visitamos. Siempre llaman poderosamente la atención las imágenes que muestran el 'antes' y el 'después', ver cómo el restaurador logra que vuelva la luz donde solo había oscuridad, cómo consigue detener el avance del deterioro en una pieza, o cómo el proceso científico de investigación en torno a una obra logra dar con las respuestas a algo que estaba rodeado de incógnitas. Pero la experiencia de visitar y conocer la labor que se desarrolla en el centro me dejó sin palabras. Un grupo multidisciplinar de técnicos se dedica a la meticulosa y lenta labor de investigación, conservación y salvaguarda del patrimonio mueble que alberga la provincia, ya sea en lienzo, tabla o escultura, material arqueológico, documento gráfico, textil... y así poder transmitir este legado histórico-artístico en las mejores condiciones. Una labor minuciosa que requiere del trabajo de meses, años incluso en ocasiones, para devolver a las piezas su esplendor original perdido con el paso del tiempo y los avatares que en algunos casos han tenido que sufrir. 

Como dice la directora del centro, Carmen Pérez, la cultura es riqueza, genera riqueza, fomenta la identidad y el sentido de pertenencia a un lugar y es uno de los mejores avales de futuro de una sociedad. Nada mejor que una visita al servicio de Conservación y Restauración de Bienes Culturales para ratificarlo. ¡Porque recuperar el brillo es mucho más que dar una pasada de barniz de la ferretería!

2 comentarios:

  1. Hola, este comentario es para avisarte que eres nuestro blog destacado y que estarás un mes en la portada de Punto Hispano a partir de este día.

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  2. Enhorabuena por lo del blog destacado.
    Como me hubiese gustado acompañarte a Peñeta Rocha. Tiene que ser un lugar muy interesante.

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