viernes, 28 de febrero de 2014

La longevidad de los felices


Mientras nos hablaba de que ser feliz es saludable, el profesor Albert Figueras recordaba la semana pasada en la Fundación Caja Castellón una curiosa historia acaecida no se sabe muy bien dónde hace no sé cuánto tiempo. Y es que parece ser que una mañana, todos los habitantes de ese lugar que ahora no recordamos amanecieron con azúcar en los labios. Curiosamente, muchos de ellos no se dieron cuenta de lo que les había ocurrido, a excepción de aquellos que besaron, nada más despertarse, a su pareja. 

Enlaza perfectamente con un estudio de Bronnie Ware, una mujer australiana que trabaja en cuidados paliativos. Bronnie descubrió que poco antes de morir la gente no se quejaba de dolor, ni por padecer una enfermedad todavía no asumida, sino, entre otras cosas por no haber tenido la valentía de expresar a lo largo de la vida sus sentimientos. Expresarlos y vivirlos con alegría es, probablemente, el secreto de las personas más longevas porque los que se siente más felices no necesariamente tienen lo mejor de cada cosa; sencillamente hacen que todo lo que tienen sea lo mejor. 

Así pues, ¿qué es lo que nos hace felices?. Parece ser que la gasolina es importantísima en este asunto. Recuerda el profesor Figueras en su libro 'Pura felicidad' que el aumento de su precio reduce nuestro bienestar subjetivo porque nos crea ‘ansiedad financiera’ y conlleva cambios en la manera de vivir, como quedarse más en casa o hacer vacaciones más cortas. Convendrá evitar la falacia de la felicidad artificial que nos prometen ciertos antidepresivos e intentar sustituirlos por remedios tan naturales como la sonrisa. De hecho, un estudio de la Universidad de Detrotit midió la intensidad de la sonrisa de las fotografías de los jugadores de la liga de béisbol de 1952 partiendo de la idea de que la expresión facial es un “barómetro de las emociones”, un espejo del alma. Lo curioso es que, al mirar cuántos habían fallecido en 2009 observaron una relación directa entre una mayor sonrisa y la supervivencia. Lo mismo puede decirse para las fotos del perfil de Facebook. 

En conclusión, ser feliz es saludable y ‘sentirse bien’, aunque es algo que no viene dado porque hay que ‘trabajárselo’ para conseguirlo, conlleva multitud de ventajas en todos los niveles de la vida. Por si acaso acabo de cambiar mi foto de Facebook. No recuerdo qué es lo que pasaba cuando me hicieron esa foto para que me riese tanto. En cualquier caso, da igual. Porque la felicidad... ¡Ah, la felicidad! Depende de cosas tan pequeñas...

  
Foto: Rainbow Rain, de Banksy.

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