jueves, 23 de enero de 2014

25 años de compromiso


En plena Segunda Guerra Mundial, mientras Europa se desangraba por sus cuatro costados, Winston Churchill, uno de los grandes estadistas de su tiempo, recibió la petición de retirar por completo el presupuesto que tenía asignado a cultura para destinarlo a gastos militares. El premier británico se negó escandalizado. Londres sufría bombardeos constantes, sin embargo, Churchill no consintió que se rebajara el presupuesto ni siquiera una libra, porque comprendió que de acceder a ello toda aquella lucha no tendría sentido. Curiosamente le recordamos también por su afirmación de que el precio futuro a pagar por ser incultos es infinitamente más elevado que la inversión que cuesta evitarlo. Práctica reflexión. 

Enlazan estas opiniones perfectamente con los postulados del gran director de orquesta italiano Claudio Abbado, una de las personalidades más deslumbrantes de las últimas décadas, que ha fallecido esta semana. Abbado afirmaba que la cultura es la base del crecimiento, porque permite superar todos los límites a los que nos enfrentemos. Defendía también que es un bien común de la sociedad, tan vital y tan necesario en nuestro día a día como lo es el agua. Porque la cultura, remarcaba Abbado, nos aleja del estado salvaje, enriquece siempre, está contra la vulgaridad y permite distinguir entre el bien y el mal. Emocionantes reflexiones.

Se lo comentaba ayer a Rosario Benavent, amiga y presidenta de la Societat Cultural Amics de la Vall, que celebran mañana su 25 aniversario en un acto conmemorativo en el Centro Cultural Palau de Vivel de la Fundación Caja Castellón, en la Vall d'Uixó. Rosario me planteaba la cuestión de cuál puede ser el papel que debe cumplir en nuestra sociedad una entidad como la que ella coordina, si compensa resolver tantas dificultades como plantea el hecho de mantenerla viva y dinámica.

Rosario, al frente de la Societat Cultural Amics de la Vall, para mí es un ejemplo de compromiso y responsabilidad civil que no aparecerá en los informativos, pero representa a un grupo de personas que de manera voluntaria y desinteresada contribuyen a esponjar nuestras mentes, a ampliar nuestros horizontes y a diversificar el espectro lumínico de nuestra vida cotidiana, que de otro modo sería tan pequeña y monocroma que no merecería la pena ser vivida.



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