miércoles, 25 de septiembre de 2013

El paradigma de lo convencional


Más que de un pueblo pequeño, vengo de un barrio de pueblo, que es algo más pequeño todavía si cabe. Un lugar en el que el peso del qué dirán, de lo tradicional, de lo convencional, de lo que se supone que será pesa todavía con demasiada fuerza. Aún se mantienen firmes ciertas normas de comportamiento y solo son los muy seguros de sí mismos los que se atreven a romperlas, a pesar del precio a pagar por ello; a pesar de convertirse a continuación en el centro de las críticas de la mayoría que no cuestiona nada, cómodamente instalada en la impecable rutina de lo establecido. Sin embargo, y bien pensado, al final resulta que no es para tanto. Pero las cosas todavía son como son.

Luisa Casati, una mujer emblemática de la época de entreguerras, desde luego no tuvo ninguno de estos dilemas. Millonaria y extravagante se presentaba ante los demás siempre extraordinariamente vestida, inevitablemente provocadora. Era una mujer demasiado libre, sin duda, diferente, el centro de atención de todos. Mientras, ella, imperturbable, hacía su vida, paradigma de la no convencionalidad, disfrutando con total intensidad del presente. Curiosamente, quienes la conocían de cerca acababan por descubrir que su atractivo residía en la voluntad de conseguir satisfacer cualquiera de los caprichos, deseos y locuras, por descabellados que fueran, la completa libertad con la que actuaba en cualquier parcela de su vida. Pero los envidiosos, que destacan por su falta de generosidad en el elogio en lugar de reconocer las grandezas ajenas, hicieron de la Casati la diana de maledicientes cuchicheos al decir que el magnetismo que la caracterizaba no era producto de otra cosa distinta a su fortuna. A ella, curiosamente, no le importaban las críticas, más bien las prefería, con mucho, a pasar inadvertida.

La periodista y escritora Marta Robles acude esta tarde del jueves al edificio Hucha de la Fundación Caja Castellón a presentarnos a la legendaria Luisa Casati, protagonista indiscutible de su última novela Luisa y los espejos. Y lo hace recordándonos que ser libre nunca resulta sencillo. Desde luego a Luisa la fortuna la ayudó a lograrlo, pero, más allá de ella, y como en el resto de las ocasiones, es la voluntad de enfrentarse a las convenciones lo que hace a las personas libres.

No hay comentarios:

Publicar un comentario