viernes, 19 de abril de 2013

Nuestra mente maravillosa


Probablemente no es tan fácil definir qué es la felicidad. No todos la encontramos en las mismas cosas, ni la vivimos de la misma manera. En lo que sí coincidimos es en el hecho de que la perseguimos como una meta o un fin en nuestra vida, como un estado de bienestar ideal y permanente al que llegar. Finalmente, parece ser que la felicidad se compone de pequeños momentos, de detalles vividos en el día a día, y quizá su principal característica sea la futilidad, su capacidad de aparecer y desaparecer de forma constante a lo largo de nuestras vidas. 

Otra de las controversias en torno a este tema es dónde buscar la felicidad, si en acontecimientos externos y materiales o en nuestro interior, en nuestras propias disposiciones internas. Es difícil responder a esta cuestión. Porque la felicidad, concepto con profundos significados, incluye alegría, pero también otras muchas emociones, algunas de las cuales no son necesariamente positivas (compromiso, lucha, reto...). Así, es la motivación, la actividad dirigida a algo, el deseo de ello, su búsqueda, y no el logro o la satisfacción de los deseos, lo que produce en las personas sentimientos positivos más profundos. 

Ahora, en plena época de crisis, rodeados de circunstancias adversas que nos hunden en el barrizal del negativismo del que tanto cuesta sacar los pies, reivindicar la felicidad es un reto complicado. Es posible, por ello, que en nuestros días no haya deber que descuidemos tanto como el de ser felices. Sin embargo, late en nosotros la capacidad de crear, de hacer, de superar, de lograr, de ser felices y hacer felices a los demás. Pero hay algo que no podemos olvidar: aunque la mente maravillosa nace, el fruto se hace. Es lo que defiende el experto en estimulación y motivación de la inteligencia Fernando Alberca. Nos recuerda que todos tenemos una mente maravillosa capaz de acercarnos a la felicidad. Es necesario pues conjugar la cabeza y el corazón. Así, conseguirla está en nuestra mano. 

La tarde del próximo miércoles Fernando Alberca viene a Castellón, invitado por la Fundación Caja Castellón a presentar “Nuestra mente maravillosa: Cómo desarrollar nuestras capacidades para ser felices” en el ciclo de charlas-coloquio “De Razones y Hombres”. Un trabajo publicado recientemente que ha merecido ganar la sexta edición del Premio de Hoy de ensayo. 

Las tesis teóricas de Fernando Alberca hay que saberlas aplicar. Ahí está la mayor dificultad. El único experto en el cerebro no es solo el médico, también lo son los filósofos, los artistas y los creadores”, defiende. “Nuestra mente”, asegura el profesor, “es fantástica, mucho más de lo que pudiéramos sospechar y más en este siglo XXI en el que necesitamos más que nunca ser optimistas. Podemos ser, gracias a la mente, mucho más felices de lo que nos imaginamos”. Las recetas o herramientas para conseguir esa felicidad ya es cosa de cada cual. Lo que Alberca advierte es que una de las claves es la búsqueda de lo extraordinario en lo ordinario, en racionalizar las emociones y emocionar las razones. “Todo es posible, palpable y pequeño”, añade el profesor cordobés. 

La felicidad es la meta de cualquier persona y son los caminos que se toman para alcanzarla lo que diferencian a unos y otros. Fernando Alberca nos explicará este miércoles cómo funciona el cerebro humano, partiendo de la base de que la felicidad está en la mente de cada uno, y para alcanzarla el cerebro puede entrenarse para ser felices. La pregunta es cómo conseguirlo. Esa es la cuestión, porque como decía John Locke “Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias”.

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