domingo, 3 de febrero de 2013

El testigo invisible


La escritora Carmen Posadas afirma que siempre le ha gustado ser testigo invisible, que en su vida siempre ha sido más observadora que participante. Para ilustrarlo recuerda la anécdota de cómo de niña, en una casa muy grande, observaba desde la parte alta de una gran escalera las fiestas que allí se celebraban y veía a todo el mundo bailando. Observar, confiesa, ha sido una vocación. Pues de hecho, no se puede ser escritor si no se tiene interés ni curiosidad por lo que pasa a tu alrededor, afirma. 

También confiesa que le hubiera gustado vivir en primera persona la revolución bolchevique y la caída de los zares, ser, de nuevo, testigo invisible de estos hechos sangrientos de la Rusia de comienzos del siglo XX que cambiaron el rumbo de la Historia. 

Ambos deseos confluyen en su última novela, “El testigo invisible”, donde nos acerca al trágico final de la dinastía Romanov, el final del zar Nicolás II, de su esposa la zarina Alejandra y de sus cinco hijos, asesinados por quienes creyeron que con esta masacre un mundo más justo, más solidario y, por supuesto, más libre era posible. 

Pocos conocen que Carmen Posadas, tras vivir en Londres y Buenos Aires, residió en Moscú, en donde su padre ejerció como embajador de Uruguay y donde la autora contrajo matrimonio por vez primera. Precisamente fue al cumplir la tradición de muchas novias moscovitas de depositar su ramo el día de la boda ante la momia de Lenin cuando tuvo oportunidad de conocer a fondo cómo vivieron los Romanov y cómo fue su final. Una historia real de la que todo el mundo hablaba y sobre la que ha habido siempre abundante bibliografía pero que, curiosamente, siempre ha estado rodeada de fantasía. 

Tirando del hilo de la historia Carmen Posadas ha llegado a Leonid Sednev, sirviente de la familia imperial desde muy niño y único superviviente de la matanza de Ekaterimburgo, la ciudad de los Urales en la que el 17 de julio de 1918 el zar y su familia fueron asesinados en el sótano de la "casa del propósito especial" en la que los bolcheviques les confinaron. Pinche de cocina en la realidad y deshollinador, Leonid Sednev es el "testigo invisible" del día a día de la familia Romanov en su palacio de Alexander, en el San Petersburgo imperial que los bolcheviques rebautizaron como Petrogrado. 

Posadas nos plantea, de la mano de Leonid, una historia de arriba y abajo, sobre la vida de los señores y la vida de los criados, la de los "testigos invisibles" de todo lo que ocurre, "la intrahistoria" de lo que se conoce. Porque desde su "tiznado laberinto de pasadizos y tuberías" de palacio, Leonid asiste a la vida cotidiana de las cuatro princesas más hermosas de la Europa de comienzos del siglo XX, y padece con el sufrimiento de un zarevich enfermo de hemofilia, mal del que su madre se siente culpable. El pequeño Leonid es testigo de cómo Nicolás II comete error tras error en su propósito de mantenerse como un gobernante autocrático, y de cómo la zarina Alejandra queda atrapada por el poder magnético de Grigori Efimovich Rasputin, el hombre más odiado del momento, "el zar en la sombra", uno de los personajes más complejos y contradictorios que ha dado la Historia, alguien que como escribió Dostoiewski era capaz de "apropiarse" del alma y la voluntad de la gente. 

La Fundación Caja Castellón nos ofrece la oportunidad de conocer y escuchar a Carmen Posadas, una de las mejores autoras latinoamericanas de su generación que viene a Castellón con “El testigo invisible”. Una oportunidad para sumergirnos en una época de luces y sombras, lujo y miseria, amores imposibles, encuentros y desencuentros. Una historia real tan potente que no hace falta “adornarla” de mentiras. Será la tarde del próximo miércoles, a las 19,30 horas, en el Salón de Actos del Edificio Hucha de Castellón.


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