sábado, 16 de junio de 2012

Hedy Lamarr: el éxtasis y la aguja


Manuel Vicent en Mitologías, desde una mirada caustica, perfila y nos acerca a 28 personajes excepcionales, creando un recorrido alternativo por la historia de la creación literaria y artística del siglo XX. Personajes conocidos, otros no tanto, de vidas atormentadas y convulsas por violaciones, estafas, maltratos, desdichas, engaños, dependencias, guerras y conflictos personales. Personajes, además, que han preferido la vida de la bohemia a cualquier otra, o a los que el contexto de guerra y de postguerra ha marcado sus decisiones y personalidad. Así, Vicent pasa del glamour de Andy Warhol a la desdicha de Cézanne o Billie Holliday. Artistas malditos, autodestructivos y abocados a un final trágico como Modigliani o Montgomery Clift contrastan con los que, como Billy Wilder o Frank Sinatra, supieron controlar su destino y alcanzar la felicidad. La honestidad y el compromiso de personajes como Yves Montand o Zenobia Camprubí chocan con la doblez de otros como el falsificador Van Meegeren o el espía doble Anthony Blunt... 


De entre todos ellos llama poderosamente la atención la fascinante Hedy LamarrNacida en Viena en 1914, era una chica superdotada que estudiaba ingeniería hasta que lo dejó atraída por la fascinación del teatro. Su extraordinaria belleza había despertado desde muy joven el deseo en los hombres, al punto que siendo adolescente soportó varios intentos de violación, algunos de ellos consumado, por ejemplo el realizado por el novio de una amiga que se dedicó a contemplar el acto mientras se fumaba un cigarrillo egipcio.

Considerada en su tiempo como la mujer más bella del mundo, ha pasado a la historia del cine por ser la primera actriz que se exhibió totalmente desnuda en la pantalla e interpretó un orgasmo con el rostro en primer plano. Fue en 1932 en la película Éxtasis. El rodaje incluía una escena en la que debía atravesar desnuda la floresta de un bosque hasta sumergirse en un lago. A pesar de que el director le había dicho que la tomaría de lejos con una imagen esfumada, fue captada con teleobjetivo. Después tuvo que interpretar la expresión del orgasmo que la hizo mundialmente famosa. Para conseguir el resultado aceptable el director se apostó debajo de ella mientras le pinchaba las nalgas con un alfiler, de forma que el dolor le liberara un grito y un espasmo en el rostro que el espectador pudiese confundir con el éxtasis.

En el pase en el festival de Venecia Mussolini exigió ver la película en privado por el morbo que la acompañaba, y precedida del escándalo se estrenó después en Viena ante un público cuajado de personalidades, los padres de la estrella y su marido el magnate Fritz Mandl, que acudió acompañado de los socios de su empresa. Evidentemente, cuando empezó la proyección, ninguno de ellos dio crédito a lo que veían sus ojos. 

A partir de ese día su marido la encerró en casa bajo llave que guardaba la criada y solo permitía que se bañara en su presencia. Y cuando no la llevaba de fiesta o las reuniones sociales donde la exhibía como una pieza de caza, la dejaba atada a los pies de la cama. Pero durante los dos años que duró su cautiverio retomó los estudios de ingeniería y como asistía a las fiestas y reuniones de su marido donde se trataba de nuevas tecnologías para armamentos, inventó una fórmula, el llamado 'espectro expandido', una técnica de conmutación de frecuencias que luego se usó para proteger la dirección de misiles y que todavía hoy tiene aplicación armamentística. Pero necesitaba huir de su secuestro. Para ello sedujo y se acostó con la criada que le facilitó la huida mientras que su marido estaba de viaje. Durante la huida embarcó rumbo a Nueva York de tal suerte que en el trayecto conoció al productor de Hollywood Louis B. Mayer con el que pactó su futuro y la convirtió en una estrella. 

Fue de este modo como logró ser el animal más deseado de Hollywood. Y de paso lo que se dice toda una mujer de armas tomar.

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