lunes, 21 de mayo de 2012

Una mujer en la corte de los papas


En el Vaticano sentimos el deseo de comprender todo lo que se ve. Al llegar por primera vez a los umbrales de este lugar, que encierra el corazón espiritual de Occidente, se nota enseguida el estímulo de tantos recuerdos que se van condensando en la mente a cada paso. Entrar en San Pedro, visitar los museos, recorrer las loggias, atravesar los patios, significa sumergirse en la historia de épocas antiguas y recientes, experimentar la fuerza sugestiva que la fértil erosión que es la historia ha ido acumulando. Uno se imagina cómo era en otros tiempos este lugar situado cerca de la vía Triunfal, a los extremos de la ciudad de Roma: el ager vaticanus, la zona de colinas nada fértil ni atrayente, que se convirtió en lugar de referencia a consecuencia del martirio de cristianos durante las persecuciones de Nerón de los años 64 a 68 de nuestra era, en la cual encontró también la muerte el apóstol Pedro, primer Papa de Roma. Y desde entonces, en los dos mil años transcurridos, prácticamente no ha habido asunto del cielo o de la tierra en el que el Romano Pontífice no haya tenido algo que ver, jugando en algunos casos un papel determinante en el transcurso de la historia.

Arqueólogos, historiadores, literatos y artistas en general han narrado e ilustrado la historia de sus milenarios testimonios, del arte y de la historia de una tradición y una civilización en las que se fundamenta el mundo actual. Pero en el fondo queda siempre por explicar algo mucho más significativo que puede escapar a un simple análisis: su historia cotidiana, su día a día, el devenir de sus protagonistas. Quien no acierte a descubrir los rasgos de este perfil no encontrará una explicación satisfactoria que le permita hacerse una idea exacta de cuál es el significado de esta meta de peregrinos y visitantes con una historia ininterrumpida de atracción universal que es el Vaticano. 

La mujer que más sabe de esta ciudad y de los papas es la periodista Paloma Gómez Borrero. El jueves viene invitada por la Fundación Caja Castellón-Bancaja a explicarnos, en el ciclo de charlas-coloquio “Femenino Singular”, cuáles son las razones de esta fascinación. Nadie mejor que ella, madrileña de nacimiento pero romana de adopción, que ha sido testigo privilegiado y vocacional de momentos históricos durante más de tres décadas como corresponsal para diferentes medios españoles en el Vaticano. Gracias a su trabajo ha podido cubrir informativamente los papados desde Pablo VI hasta Benedicto XVI y acompañarles en sus viajes. De este modo acompañó a Juan Pablo II en sus 104 viajes (5 de ellos a España) visitando 160 países y que sigue formando parte del grupo de periodistas que viaja en el avión de Benedicto XVI durante sus visitas pastorales. 

Dice Paloma Gómez Borrero que "los muros del Vaticano son silenciosos... y si los muros no hablan, los que viven dentro menos todavía... Es un lugar en el que hay que saber interpretar silencios y medias palabras”. Sin embargo, nadie mejor que esta mujer acostumbrada a que en sus viajes y actos papales se arme “la de Dios” (y nunca mejor dicho): aplausos, gritos y fervor, para compartir con nosotros las “Confesiones de una mujer en la corte de los papas”.

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