domingo, 11 de marzo de 2012

El placer de leer


Dijo Rosa Montero en Castellón que cuando lee el mundo desaparece. Que cuando encuentra uno de esos libros que te tocan por dentro, que te atrapan, que te meten de cabeza dentro de sus páginas, siente algo que se parece bastante a estar enamorada: le cuesta horrores separarse de sus páginas, y durante todo el día está deseando volver a quedarse a solas con él. Es entonces cuando nos parece que sus páginas nos hablan directamente al corazón, que sus palabras son nuestras y sólo nuestras, porque al leerlo completamos la obra, la interpretamos, la enriquecemos con nuestra necesidad y nuestra pasión. Por eso, afortunados aquellos que han probado ese placer secreto, esa emoción y esa aventura. Y a los que no han conseguido todavía encontrar un libro que les haga latir de ese modo el corazón, les animó a que no desesperen, porque el libro-pasión les está esperando en algún lado.

Rosa Montero no dudó en afirmar que no puede imaginar su vida sin leer. De hecho, entre escribir o leer preferiría seguir leyendo, porque la lectura es lo que da sentido a la vida y porque si no poder escribir puede acarrear la indecible soledad y el agudo sufrimiento de la locura, dejar de leer es la muerte instantánea. Sería como vivir en un mundo sin oxígeno.

La lectura, añadió, nos ayuda a cubrir la fisura que existe entre una persona y el mundo. La gente que no lee no es que sea menos libre sino que, sobre todo, vive muchísimo menos. La gran tragedia de los seres humanos es haber venido al mundo llenos de ansias de vivir y estar condenados a una existencia efímera. Por eso necesitamos, entre otras cosas, leer. Necesitamos vivirnos a lo ancho en otras existencias, para compensar la finitud. Y no hay vida virtual más poderosa ni más hipnotizante que la que nos ofrece la literatura.

Porque para Rosa los libros son verdaderos talismanes. Si tiene alguno a mano puede ser capaz de aguantar casi todo. Son un antídoto para el dolor, un calmante para la desesperación, un excitante contra el aburrimiento. Nunca se siente sola ni existen horas perdidas cuando puede sumergirse en algún texto. Por eso los libros son la presencia más constante de su vida, su mayor apoyo.

Leer y escribir son actos de reafirmación de la vida, afirmó. Se trata de un logro colectivo, porque individualmente somos muy poca cosa. Por eso hay que leer. Mucho, muchísimo, todo el tiempo.


4 comentarios:

  1. Rosa, por supuesto, no puede acordarse de mí, pero yo atesoro entre los recuerdos inolvidables de mi vida la breve conversación (aunque hubo tiempo para meter a Dickens en la minicharla...) que mantuve con ella en 1.992, tras una conferencia que ofreció en Málaga.
    Conservo dedicada desde entonces su novela "Temblor" como testimonio material de aquel grato momento.

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  2. Muy acertada la comparación entre la buena literatura y el enamoramiento. A veces me cuesta creer que haya tanta gente que nunca lee. La lectura es como oxígeno para el cerebro, yo sería incapaz de pasar sin ella.

    Saludos

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    1. Muchas gracias Carlos, sin duda, comparto lo que dices. Un saludo desde Castellón

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  3. las sabias palabras no admiten réplicas, adherimos a ellas

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