lunes, 27 de febrero de 2012

Un poco perdido




Escribe Daniel Defoe en Robinson Crusoe que nunca valoramos el verdadero estado de nuestra situación hasta que la contraria nos lo muestra, porque no nos damos cuenta de las cosas buenas que tenemos, ni sabemos apreciarlas hasta que las perdemos. Es lo que le ocurre al pequeño búho del cuento Un poco perdido. Y a nosotros mismos. Porque efectivamente andamos todos como él, un poco perdidos. Por eso, aunque ya no somos precisamente unos niños, nos sentimos identificados con el protagonista de esta historia infantil del ilustrador irlandés Chris Haughton, recientemente publicada en España por la editorial santanderina Milrazones.

Un pequeño búho se adormece en su nido, de modo que al caer pierde a su madre búho. ¡Uy… uy, uy! dice el pequeño antes de llegar al suelo, como si presintiese la que le espera. La busca por todo el bosque con ayuda de una ardilla, que le va sugiriendo una mamá tras otra… hasta que la rana ayuda a ambos a encontrar a la verdadera madre. Y, recobrado de nuevo su lugar en el nido del árbol no puede evitar el ¡Uy… uy, uy! cuando, viéndose en el borde del nido, descubre que puede volver a caerse como no sea prudente, con lo que la historia volvería a repetirse. En su caso, pedir ayuda le permite saldar la situación con un resultado más que positivo.

A diferencia del búho del cuento sencillo y tierno de Chris Haughton andamos todos últimamente con la sensación de no saber muy bien a dónde dirigirnos ni a quién pedir ayuda cuando nos sentimos perdidos. No nos podemos fiar ni de nuestra propia sombra, porque nada es como nos dijeron, ni estaba previsto que fuese. Ya no es seguro que el trabajo que tenemos sea para siempre ni que el sueldo que tenemos se mantenga como estaba previsto; ya no es seguro que alguien vele por nosotros cuando seamos mayores ni que mi casa valga el precio que me costó si quiero venderla; ni siquiera es seguro que el próximo invierno haga frío y pueda ponerme la chaqueta que me vendieron en las rebajas... Y las respuestas que recibimos a estas dudas, a diferencia de las que recibió nuestro búho, no nos parece que tengan muchas garantías. La confianza es el fundamento de toda relación y nadie puede caminar junto al otro sin tener la certeza de que puede confiar en él. Sin confianza es imposible avanzar. Por eso ante las respuestas andamos todos un poco ¡Uy… uy, uy! no sea que nos la den.

Pero afortunadamente ese no fue el caso de nuestro búho.

4 comentarios:

  1. Al final, sólo nos queda confiar en Dios. Jesús es el amigo que nunca falla.

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  2. Pues parece que con la que está cayendo de millones de personas en el paro, familias deshauciadas a miles, gente sin expectativa de futuro, ahorradores con su dinero desaparecido en manos de no se sabe quién... se podría decir que está fallando. ¿Cómo permitió que se gestase tal desaguisado?

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  3. Desde luego el panorama es triste. Pero tenemos que ser optimistas y pedir ayuda y confiar en esas personas que están a nuestro lado tanto para lo bueno como para lo malo. Esos incondicionales que no esperan nada a cambio, los "amigos de verdad."

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  4. De cómo la coyuntura ayuda; de cómo ayuda el título adecuado en el momento justo ... o es que es todo una alegoría y yo sin enterarme ...

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