domingo, 8 de enero de 2012

Tiempos modernos y la empaquetadora de azulejos


En el primer trabajo que tuve era el responsable de una máquina de ritmo enloquecido e incesante que no paraba de plastificar paquetes de azulejos. Mi labor consistía en meter los paquetes de tres en tres, y a toda velocidad, en cajas de cartón, porque la producción no debía detenerse jamás. El problema era que, debido al calor y al endiablado ritmo de embalado, los paquetes plastificados salían tan seguidos que se empujaban unos a otros y acababan por pegarse, de modo que había que separarlos, con cuidado de que no se rompiesen, antes de meterlos en las cajas. Mientras sudaba la gota gorda, sin poder parar ni para tomar un respiro, el encargado de la fábrica, desde un despacho con aire acondicionado, me vigilaba en su monitor gracias a la cámara que tenía instalada en mi cogote, al tiempo que se dedicaba a hacer sopas de letras. Y cada día, puntualmente a la hora de fichar a la entrada y a la salida del turno me repetía la misma frase: “No me defraudes, no me defraudes. No dejes perder la oportunidad que te he dado, porque de entre todos los candidatos te contraté a ti, así que ahora no me falles”. Por la noche, mientras dormía, la frase resonaba en mis pesadillas cual mantra atormentado mientras tiraba de los dos extremos de la almohada pensando que, como los paquetes plastificados, se había pegado. Así pues, durante la noche trabajaba en sueños, y durante el día, agotado por no haber podido descansar, vivía una en una extenuante pesadilla.

75 años después de su estreno vuelve Tiempos modernos. Al inicio de la película vemos un rebaño de ovejas encerrado en los límites de un redil que camina apretado y ordenadamente que da paso al plano en el que los trabajadores se agolpan para fichar a la entrada de la fábrica antes de dar comienzo a su frenética labor, aguantando lo que sea con tal de no ir a engrosar la temida lista del paro, lo cual demuestra que algunos de los temores que Chaplin mostraba aquí siguen, por lo tanto, completamente vigentes.

Tiempos modernos fue estrenada en un momento en el que el mundo vivía las consecuencias más dramáticas del crash de 1929. Una crisis de paro masivo, hambre, cierre de empresas, desigualdades, intolerancia ante el otro... un momento de falta de alternativas. Sin embargo la película termina con los protagonistas caminando hacia el horizonte, después de gritar con vehemencia “¡saldremos adelante!".

También es cierto que la siguiente película de Chaplin fue El gran dictador.

1 comentario:

  1. ¡Ja, ja!
    Casualmente, hace unos años, también me ví en la coyuntura de tener que trabajar una temporada en una de las líneas de una azulejera y, francamente, no se puede concebir trabajo más embrutecedor.

    Aunque también hay que constatar que en este tipo de trabajos el desgaste neuronal suele ser mínimo, y con un poco de practica, uno puede ir tirando material a la esmaltadora mientras tiene la cabeza a las afueras de Plutón.

    Me ha molado bastante la vocación periférica del blog, y nada más que por eso, te dejo mi voto en el concurso blogosférico de marras.

    Un saludo :)

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