sábado, 28 de mayo de 2011

Días de desencanto


Son muchos los interrogantes que plantean las movilizaciones, populares y pacíficas, del mundo árabe, protagonizadas por ciudadanos que se han levantado contra su propia pobreza para exigir libertad y esperanza; cansados de ver cómo las promesas de bienestar y desarrollo se veían postergadas indefinidamente; contra regímenes autócratas y monarquías absolutistas en defensa de la democracia y del Estado de Derecho. Adoptando la tradición democrática laica la gran mayoría de la población ha manifestado el deseo de democratización de sus sociedades, gobernadas por «líderes» opresivos y corruptos que más que satisfacer las necesidades de sus ciudadanos se dedicaban a mantenerse en el poder con métodos coactivos ilegítimos con los que poder continuar ejerciendo una dominación tiránica.

Fue la solidaridad con los que eran objeto de una represión orientada a silenciar sus voces y reivindicaciones lo que ha movilizado a numerosos sectores sociales que en otra situación se habrían mantenido al margen. Y es la generación joven la que está jugado el papel importante en estas movilizaciones, quizás por ser quienes habiendo tenido acceso a niveles educativos y de formación superiores al de generaciones precedentes, veían peligrar una posible trayectoria de mejora y ascenso social. Mejora en muchos casos sólo pensable emprendiendo el camino de la migración.

Sus frustraciones son el caldo de cultivo para el descontento y fue la inmolación de un joven licenciado tunecino, Mohamed Bouazizi, ansioso de vivir en un país donde pudiera desarrollarse el que canalizó el desencanto de la juventud árabe. El efecto contagio saltó a Egipto, donde un 60 por ciento de la población tiene menos de 25 años; pero antes de Túnez, en Argelia ya se habían producido las primeras movilizaciones de jóvenes hastiados. El éxito tunecino y el exilio de Ben Alí alentaron las esperanzas del resto de jóvenes sociedades y el mundo árabe comenzó a agitarse con la consiguiente preocupación de sus gobernantes y principales responsables de sus frustraciones. Y así siguieron los baños de sangre desencadenados en Libia, Yemen o Bahréin; las movilizaciones en Palestina, Siria o Arabia Saudí, así como la adopción de medidas económicas y reformas políticas para contener la protesta en países como Marruecos o Jordania. Pero esto no basta.

El descontento está condicionado por la esencia de la juventud y la esencia de la juventud tiende a la Libertad. Porque el mundo árabe quiere elegir. La canalización a través de las redes sociales no es baladí. Twitter y Facebook han sido los foros donde se han encontrado y se han fortalecido. Y han sido también una ventana al mundo que intensifica las ganas de respirar cuando te asfixia tu propio Estado.

Un fenómeno positivo es la ausencia de organizaciones terroristas, para quienes las revueltas populares han supuesto un duro golpe, ya que en apenas dos meses las reivindicaciones de los manifestantes han conseguido más logros que 20 años de terrorismo. Porque el protagonismo corresponde ciertamente a la sociedad civil, movilizada espontáneamente en defensa de su dignidad humillada durante décadas. De hecho, la presencia del Islam ha sido discreta, siempre en apoyo de las reivindicaciones populares y los partidos islamistas, prohibidos en varios países, y sus líderes, algunos en el exilio, están remando con el pueblo en dirección a la democratización y a favor de la laicidad de los estados árabes.

Resulta difícil saber cuál será la dirección que tomarán los acontecimientos. Es más lo que desconocemos que lo que conocemos. Y hacer profecías siempre es arriesgado. El teólogo y director de la cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Ignacio Ellacuría de la Universidad Carlos III, Juan José Tamayo, en la  conferencia "Las movilizaciones populares en el mundo árabe y el papel del Islam" que tendrá lugar el próximo miércoles, 1 de junio, en el Salón de Actos de la Fundación Caja Castellón, replanteará algunos de estos postulados y nos ofrecerá su interpretación de los hechos.

1 comentario:

  1. viendo el Barça eh! Empiezas tarde a culturizarnos.

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