sábado, 7 de mayo de 2011

Above us, only sky


Después de visitar Liverpool hace unos días, es sencillamente imposible sustraerse al influjo de The Beatles. Beatlemaniacos redomados o indiferentes a la causa se sentirán igual de impresionados desde que aterricen en el Aeropuerto Internacional John Lennon, rebautizado así en 2001, cuyo logo es un dibujo del célebre artista acompañado de uno de los versos de Imagine: “Above us, only sky”. Y el escalofrío volverá al pisar Penny Lane o entrar en el que fuera The Cavern Club.

Por supuesto, es a través de los Beatles y Liverpool como se llega a Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band. Y es en ese momento cuando uno se pregunta cómo podía no conocer antes que la portada de este disco, citado por la crítica como una de las mejores obras del grupo y uno de los discos más influyentes de todos los tiempos, es obra de Peter Blake.

El pop británico es, además de diferente al americano, anterior. Artistas como Blake, o Richard Hamilton, pioneros del pop europeo, no reaccionaban contra el sistema, sino que buscaban temáticas incluso tradicionales mientras que los americanos se inclinaban hacia los nuevos iconos. Pero la importancia de Blake como padre del arte británico contemporáneo (compartió galerista con Warhol) es solo el principio de una apasionante biografía que queda a partir de ahora marcada irremediablemente por el hecho de ser el autor de este trabajo.

El genio creativo de los Beatles, conscientes de su posición como referentes del arte en los sesenta y de que su desafío iba más allá de la música, queda evidente en el hecho de que tuviesen la capacidad para marcar tendencias y representar a su generación. De hecho fue toda una novedad que un artista reconocido trabajase para un grupo pop de primera línea. Y, con trabajos como este lograron que las cubiertas de los discos, que apenas habían servido hasta entonces como envoltorio, se convirtiesen en un elemento deliberado de expresión artística.

La portada queda concebida como un santoral de figuras definitorias del siglo XX (más algunas del XIX). Con su disco más complejo, los Beatles se hacían un nicho en la historia: se reconocían herederos de actores, escritores, políticos, deportistas, cómicos y trascendían la categoría de músicos al representar su pasado como ídolos juveniles en las figuras del museo de Madame Tussaud.

Entre los rostros célebres se encontraban Marilyn Monroe, Marlon Brando, Bob Dylan, Karl Marx, D.H. Lawrence y hasta Shirley Temple. Se pidió a cada Beatle una lista de 10 personajes. Ringo Starr ni se molestó en responder. George Harrison apuntó varios gurús hindúes. John Lennon solicitó imágenes de Hitler, Jesucristo y Ghandi que fueron vetadas por la discográfica; sí se le admitió Karl Marx, el perverso Aleister Crowley y varios escritores desdichados como Wilde y Poe. McCartney exhibió eclecticismo: de Stockhausen a Fred Astaire, pasando por William Burroughs. Quedaba mucho hueco; por eso Blake, su mujer Jann Haworth y el galerista Robert Fraser añadieron sus favoritos, lo que explica la abundancia de artistas visuales y celebridades estadounidenses, como el humorista W. C. Fields. Y tampoco faltaban pin ups como Vargas y Petty.

El 30 de marzo de 1967, los Beatles y asociados se juntaron en Londres para materializar la foto. Se vistieron como una banda del Ejército de Salvación, con fantasiosos uniformes confeccionados por el sastre Manuel Cuevas. Frente a las fotos ampliadas y silueteadas, destacaban los maniquíes y nueve estatuas de cera, incluyendo la de Sonny Liston, ex campeón de los pesos pesados; la selección tenía cierta inclinación por los perdedores. Todo se desarrolló con rapidez y los Beatles pudieron volver a Abbey Road, donde remataban With a little help from my friends. Un inconveniente: varios personajes fotografiados no habían dado su aprobación. Pero todos se consideraron honrados, aunque Mae West protestó levemente: todavía se creía una bomba sexual y no se imaginaba relacionada con un “club de corazones solitarios”. Y Leo Gorcey, actor infantil en los años treinta, exigió 400 dólares de compensación y se le borró de la portada.

Mucha gente creyó que la portada contenía un mensaje oculto sobre la supuesta muerte de Paul McCartney, ya que en la parte inferior de ellos parecía haber una tumba adornada con flores y un bajo, hecho de flores mirando al lado izquierdo, ya que el músico es zurdo, y con solo tres cuerdas, lo que significaría que faltaba un Beatle. Muchas especulaciones se habían hecho, aparte de que sobre su cabeza figurara la palma de una mano abierta como en muchos otros álbumes, y en la contraportada estaba dando la espalda como en señal de irse.

Peter Blake siempre se ha quejado de la tacañería con que fue pagado su trabajo más celebrado. Moralmente sí hubo recompensas: la portada recibiría un grammy, uno de los pocos premios que la Academia otorgó a obras de los Beatles. Su impacto fue inmenso: en 1968, ya era parodiada por Frank Zappa, para un corrosivo disco de Mothers of Invention, We’re only in it for the money. Lo firmaba Jerry Schatzberg, fotógrafo neoyorquino que había travestido a los Rolling Stones para una carátula. Luego, el diluvio. Son centenares los collages -para discos, libros, revistas, murales- que han recurrido a variaciones sobre Sgt. Pepper, convirtiéndola en la portada más parodiada de la historia.

Pero lo más curioso de todo es el hecho de que cuando fue realizada el photoshop todavía no existía.



2 comentarios:

  1. ☮ Peace & Love ♥

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  2. You made me cry! I love the Beatles! Tommorrow never knows is my Fav. song

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