martes, 3 de mayo de 2011

20 años... Sin Noticias de Gurb

Hay libros con los que no se puede dejar de reír hasta llegar al final. Sin noticias de Gurb es uno de ellos. Aunque se conmemoran ahora 20 años de su lanzamiento, la realidad es que fue del 1 al 25 de agosto de 1990 cuando el periódico “El País”, pretendiendo recuperar la vieja tradición del folletín que tanta vigencia había tenido en años anteriores en la prensa diaria, lo publicó por entregas a modo de "cuentos de verano". De ahí la estructura y ligereza argumental de esta historia sin pretensiones, breve y de argumento bastante superficial, considerada por el propio Eduardo Mendoza como "novela de aeropuerto". Pero paradójicamente han sido novelas como ésta, enjuiciada por la crítica como "travesura divertida", "respiro narrativo", "folletín sin pretensiones" o "juguete costumbrista y disparatado" las que han convertido al autor catalán en uno de los escritores más leídos.

El argumento es extraordinariamente sencillo. Dos extraterrestres, Gurb y su compañero (que es el personaje principal que narra la historia), recalan en la Tierra, en los alrededores de Barcelona, debido a una avería en su nave espacial. Son incorpóreos y pueden adoptar la forma que les apetezca, pero se necesitan mutuamente para poder regresar a su galaxia.

Uno de ellos, el llamado Gurb, es decidido, no le hace falta nadie para poder sobrevivir, por lo que se dispone a investigar todo aquello que le rodea adoptando diversos disfraces, como el de la exuberante y famosa cantante Marta Sánchez. Pero, de pronto, deja de dar señales de vida. Por esta razón su compañero decide seguir sus pasos por la ciudad, consciente de que sin Gurb no puede hacer nada, y empezará a narrar, a partir de entonces, todas sus experiencias en forma de diario.

La sorprendente vida del laberinto barcelonés desfila ante los ojos del alienígena que pretende localizar como sea a Gurb y, de paso, se entera de cómo se vive en esta aglomeración urbana, dando inicio a una historia cuyo objetivo va cambiando a la vez que él va adaptándose a la forma de vida del nuevo planeta.

Los alienígenas no llegan a la tierra con intención de destruirla sino de conocerla. Caracterizados como seres pensantes superiores están en situación de observadores, libres de prejuicios para analizar pormenorizadamente las acciones cotidianas, normales para nosotros, pero extrañas para ellos. De hecho, nuestro protagonista tiene el mismo aire ingenuo de a quien todo le parece nuevo y el mismo arrojo inconsciente del desconocedor de los peligros que le esperan. Por eso se toma todo con gran frialdad, y comenta todo lo que ve con una inocencia y complicidad cercanas a lo absurdo e hilarante.

Y así nos ofrecen una visión externa objetiva de la vida moderna en las grandes ciudades que sirve de fondo a Mendoza para trazar una crítica despiadada pero irónica y sarcástica, sumergiéndose en muchos momentos en el humor absurdo, hacia la forma de vida de “la jungla urbana barcelonesa” inmediatamente anterior a las Olimpiadas: obras faraónicas, despilfarros, exceso de consumismo, el tráfico, la saturación o la marginalidad… Nadie queda sin reseñar y nada queda sin señalar. En definitiva, una sátira sobre la forma de vida contemporánea y la necesidad de adaptarse al entorno urbano para sobrevivir en la cual no sobra la comicidad porque, por supuesto, y a pesar de todo esto, cuando nuestros alienígenas se reencuentren decidirán quedarse con nosotros.

Sin embargo, y aunque es probable que resulte más que recomendable leer este libro en privado, no vaya a ser que se sufra un ataque de risa incontenible, la Fundación Caja Castellón nos anima a leerlo, además, en público y en voz alta. Para el próximo viernes, 13 de mayo, ha organizado un maratón de lectura de esta obra, conmemorando el vigésimo aniversario de su publicación. En este caso, y de no poder contenerse la risa, seguro que nadie le mira a uno mal y se dude de su cordura.


8 comentarios:

  1. Un libro genial, estoy de acuerdo Sr. Llopico

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  2. Magnífico libro, gracias por recordarnoslo con este post. Que bien me lo pase leyendolo. Gran imaginación que me devuelve la sonrisa otra vez.

    Gracias.

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  3. Que bueno es este libro...

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  4. Qué buena noticia y q´ mejor ocasión para leerlo o releerlo

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  5. ¿Ya 20? Dios qué mayor soy

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  6. pensar que Mendoza lo escribiò del tirón viendo la tele!

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  7. Fue una de mis lecturas iniciáticas. Apropiado para inocular el gusto por la literatura.

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  8. Lo he leido muy buen libro jaja

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