miércoles, 27 de abril de 2011

"Don't do as I do, do as I say", o la ley del embudo


La religión es primordialmente un fenómeno social. Las Iglesias pueden deber su origen a maestros con fuertes opiniones individuales, pero dichos maestros rara vez han tenido gran influencia en las Iglesias que fundaron, mientras que éstas han tenido una enorme influencia en las comunidades en las que florecieron. Si los cristianos consideran a su mesías el mejor y más sabio de los hombres, también es cierto que fue mucho más lejos de lo que irían la mayoría de los que creen en él. Recuérdese que dijo: “No juzguéis a los demás si no queréis ser juzgados”. También dijo: “al que te pide, dale: y no le des la espalda al que pretenda de ti algún préstamo” y “si quieres ser perfecto, anda y vende cuanto tienes y dáselo a los pobres”. Máximas excelentes, todas buenas y difíciles de prácticar, especialmente por aquellos que presumen de hacerlo.

Pensaba sobre estas cuestiones tras un comentario colgado por un internauta en el blog, cuando fui a darme de bruces con la respuesta en la Walker Art Gallery de Liverpool. Allí se expone “Viernes”, uno de los más célebres trabajos del artista inglés Walter Dendy Sadler, conocido por reflejar a la gente de su época en actividades de la vida doméstica y cotidiana, pero mostrando con expresiones cómicas el amplio espectro de las debilidades humanas. Y aunque su reconocimiento artístico no ha trascendido, hay que destacar que la crítica de sus cuadros está tan vigente hoy como cuando fueron realizados.

“Viernes” muestra a un abad y los monjes de un monasterio dominico en la cena del viernes, disfrutando de su comida de pescado en lugar de la carne prohibida. Los comensales que le acompañan a ambos lados son monjes de la orden de San Francisco que han acudido de visita. El viernes en la vida religiosa es tradicionalmente un día de ayuno, o por lo menos un día en el que no se come nada de carne. Desde luego nuestros monjes están observando escrupulosamente la norma. Pero no su espíritu, pues como puede verse están dándose el gran banquete. Eso sí, de pescado. Y las miradas hambrientas de los franciscanos recién llegados a los sabrosos platos que les han servido indican que no tienen la menor intención de oponerse a dicho festín.

Todo ello nos inclina a reforzar la idea de que cuanto más intensa ha sido la religiosidad y más profunda la creencia dogmática también más intensa ha sido la moralidad, aplicada a un escaso número de reglas de conducta que no tienen nada que ver con la felicidad humana. Si en la teoría se aprueba la virtud y se reprueba el vicio, la realidad nos demuestra que estos códigos morales, como queda evidente en este cuadro, no han sido, por decirlo de alguna manera, impecables. El refranero es, también en este caso, pródigo en citas: “A Dios rogando y con el mazo dando”, “Haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago”, o “En casa del herrero cuchillo de palo”. Yo destacaría por su rabiosa actualidad “hay quien ve la paja en ojo ajeno, pero no la viga en el propio”, porque a veces los que más hablan son los que más tiene que callar.

2 comentarios:

  1. Muy bueno tu artículo; sólo una observación: el ayuno consiste en hacer solo tres comidas: un desayuno ligero, una comida fuerte (de las dos principales), la otra muy frugal. En cuanto a la abstinencia, sí consiste en no comer carne. Quiero pensar que la elegida por el pintor fuera la fuerte pero, no cabe duda que incumplen el voto de pobreza que ambas órdenes religiosas profesan. Se están dando un festín pantagruélico en un día "viernes" en el que debían practicar ayuno y abstinencia,por ser viernes.
    De cualquier modo,excelente comentario. Rosario

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  2. En inglés puede que suene mejor, pero la frase es de La Celestina.

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