sábado, 8 de enero de 2011

Es que...


Este blog nació hace aproximadamente un año como respuesta a una monumental, gigantesca y dolorosísima frustración. Los que lo hayan seguido habrán podido observar que no soy persona de tibiezas en las cosas de las emociones, si algo me gusta lo hace hasta embriagarme y cuando algo me disgusta no hay pócima posible que me haga cambiar de opinión ni estado. Y en los momentos de melancolía y abatimiento que me sume el fracaso no hay vino capaz de enjuagar mi alma hasta el fondo para asegurar la curación de la tristeza.

Pero probablemente Eric G. Wilson tenía toda la razón, al menos por lo que a mí respecta, al afirmar en Contra la felicidad que la melancolía es necesaria para cualquier cultura próspera, la musa de la buena literatura, de la pintura, de la música y la innovación. De hecho sostiene que el cavernícola melancólico y retraído que se quedaba atrás y meditaba, mientras sus felices y musculosos compañeros cazaban la cena, fue quien hizo avanzar la cultura. Así que no más Prozac en nuestros cerebros, aceptemos nuestro lado depresivo como motor de creatividad y tomémonos la melancolía como lo que es: una fuerza vital.

Sabrán los que hayan leído el blog que fue precisamente el inglés la principal razón de mis tribulaciones, tras un año intensivo de clases y academias, inmersiones lingüísticas y manuales de sintaxis y gramática, tras haber leído en inglés el repertorio entero de la literatura infantil de todos los tiempos, he dado el triple salto mortal hacia el cine en inglés en versión original. Anoche, día de la semana dedicado al cine de animación, llegó el turno de Up: Una aventura de altura.

En Up, Carl Fredricksen, un ex-vendedor de globos, logra a los 78 años de edad hacer realidad el objetivo que se había marcado en su infancia junto a Ellie, la chica con la que acabará casándose con el paso del tiempo. Desde pequeña Ellie soñó con explorar Sudamérica y conocer "Paradise Falls", pero falleció sin que pudiera haber tenido la oportunidad. Ahora, cuando amenazan con demoler la casa de los Fredericksen Carl decide cumplir su promesa, porque ya no hay “es que” que valgan. Para ello hace volar su casa, atándole miles de globos de helio para llegar al lugar al que su esposa siempre quiso siempre ir.

Pues bien, tras este annus resilientis vuelvo a enfrentarme de nuevo al mismo reto de hace un año sin saber de qué parte la diosa fortuna decantará su balanza. Es sabido que hay que obstinarse si la suerte se nos resiste porque no simpatiza con los que quieren dominarla. Pero, si como decía Schiller, la voluntad es la que hace al hombre grande o pequeño porque carecer de ella causa más daño que la falta de inteligencia; si es cierto que nada hay imposible con voluntad suficiente, porque con ella contaremos siempre con suficientes medios; y si también es acertado pensar, como decía Confucio, que a un hombre se le puede quitar todo pero no su voluntad, porque lo que cuesta desalentarlo es la medida de su valía… en ese caso, esto está hecho.


6 comentarios:

  1. Que maravillosa reflexión.
    Mati Jurado

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  2. Muy buen post.

    Me alegro y te felicito por perseverar en aprender inglés. Además de abrir puertas a mejores trabajos, lo principal es apreciar más del mundo en general.

    En muchas películas se pierde significado en el doblaje.

    Up, excelente película.

    Mis respetos y saludos.

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  3. Me gustó mucho esa película. El inglés también ha sido un problema para mí. A pesar de estudiar en un colegio bilingüe, he tenido que tomar cursos de inglés para reactivarlo y de hecho, ahora me tocaría tomar uno. Me cuesta entenderlo.

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  4. Quise ir a ver la película cuando la estrenaron y no pude, así que todavía no la he visto. Desde entonces tengo los pañuelos de papel preparados para cobijar mi emoción.


    Un fuerte abrazo

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  5. Como podemos ver en esta emotiva película, con voluntad e ilusión se puede llegar a alcanzar un sueño, aunque también es importante tener en cuenta el camino que se sigue, aprendiendo y disfrutando en él.

    Espero que sigas teniendo esa ilusión y esas ganas de superarte y que puedas alcanzar tu sueño y muchos más...

    A big hug
    Teresa

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  6. Muchas gracias, Alfredo.

    Me encanta la reflexión de Confucio que mencionas.

    Abrazo y mucho ánimo. Up!!!

    Guillermo

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