sábado, 18 de diciembre de 2010

Unchained melody


Un motorista pasa cada mañana justo por debajo mi balcón, puntualmente a las 6:45, como alma que lleva el diablo. De no haberlo visto juraría que en lugar de una moto con el tubo de escape recortado lo que oigo es el despegue de un Boeing 747. Nada demasiado grave por otro lado porque, al menos, sus horarios coinciden con los míos.

Lo mismo parece ser que ocurría con los cientos de vehículos que cada día pasaban frente al Instituto Matilde Salvador de Castellón, que silenciaban con su ruido las explicaciones de los profesores. Por eso el tramo de avenida que pasa frente al centro fue asfaltado con un material especial que amortigua cualquier ruido del tráfico. Eso sí, presupuesto obliga y una vez pasado el instituto el asfalto vuelve a ser el de toda la vida y, por lo tanto, el ruido, también.

No ocurre lo mismo en algunas carreteras de Japón. Shizuo Shinoda manejaba una excavadora cuando, por error, cortó una serie de surcos en una carretera. Al pasar por encima de ellos con su vehículo, escuchó una serie de ruidos curiosos que se asemejaban a una melodía y descubrió que, variando el espacio entre cada grieta, se creaban tonos musicales al paso de un coche, emulando el proceso que realiza la aguja del tocadiscos sobre un vinilo.

Por eso, la compañía japonesa Investigación Industrial de Hokkaido tomó esta idea hasta lograr reproducir melodías cuando coches, motos o camiones circulan por este tipo de carreteras. Gracias a unos pequeños surcos distribuidos a lo largo de la calzada y separados entre 6 y 12 milímetros, cada vez que una rueda pasa sobre ellos se reproduce un sonido. Una nota musical pintada sobre la calzada anuncia al conductor que se aproxima a una zona con una melodía, que dura unos 30 segundos aproximadamente (dependiendo de la velocidad a la que circule el vehículo, aunque la velocidad ideal para escuchar correctamente las canciones es de unos 45 km/hora, eso sí, siempre con las ventanas cerradas).

En Japón ya existen tres carreteras con música incorporada en Hokkaido, Wakayama y Gunma. Aunque no siempre es fácil conseguir el sonido deseado, porque conducir demasiado rápido provoca que la música suene acelerada, mientras que si se conduce demasiado lento genera un efecto de cámara lenta, como ocurría antaño con los discos clásicos de vinilo.

Menos mal que en Castellón no se les ha ocurrido esta idea. Porque de ser así a mi motorista matutino no le quedaría otra que bajar la velocidad de su moto pasada de revoluciones para poder escuchar el hit de la temporada grabado en la calle. Así, al poder yo dormir sin interferencias dependería del despertador y ese es un sistema que ya sabemos que la mayor parte de las veces falla cuando de despertarse se trata.

De todos modos no quiero dar ideas, no sea que graben en el suelo La Panderola o La manta al coll i el cabasset y me toque escucharla cada vez que entre o salga de la ciudad. ¡Eso si que sería para no dormir!

1 comentario:

  1. Mira Alfredo, cada vez estoy mas convencida , de la falta de sentido comun en esta sociedad,lo importante es la maquinaria , los pavimentos, y la educacion.

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