viernes, 14 de enero de 2011

Artistas para un pie de página


Es motivo de profunda controversia en las comidas familiares qué es o no arte, qué es o no susceptible de ser exhibido en medio de una plaza pública para disfrute de unos o castigo de otros. La suerte es que en mi batalla desigual siento que mis fieles aliados en esta particular causa se encuentran entre las filas del sector más joven de los comensales. Por eso, en la última comida de Navidad, y cómo no podía ser de otra forma más acertada, me regalaron un libro en forma de larguísima entrevista a Charles Saatchi, considerado uno de los principales impulsores de la modernidad. Tras fundar en 1970 Saatchi & Saatchi, que se convertiría en la mayor agencia de publicidad del mundo, empezó a coleccionar arte hasta llegar a convertirse en el coleccionista más influyente de nuestro tiempo, modelando vigorosamente la escena del arte contemporáneo. De hecho su nueva Galería situada en King’s Road de Londres es uno de los mayores escaparates del panorama artístico de hoy en día.

Si, como afirma Saatchi, arte es todo lo que un artista decide que lo es, el dilema será saber quién o qué hace que alguien pueda ser considerado artista. Y aunque es cierto que por mucho que ciertos artistas que inicialmente reciben grandes elogios acaban por desaparecer sin más poco tiempo después, también lo es el hecho de que los manuales de arte de dentro de un siglo serán tan despiadados a la hora de editar el arte del principio del siglo XXI como lo son con casi el resto de los siglos y como mucho algunos de estos artistas que ahora consideramos iconos encumbrados como para ser merecedores de absolutamente todos los encargos llegarán a ser, con suerte, una simple nota a pie de página en los manuales de historia del arte –local-, lo cual no deja de ser un consuelo. Un consuelo a largo plazo del que no podremos disfrutar, pero un consuelo al fin.

Es cierto que podríamos ir a algunos de los templos de la cultura, del arte y la modernidad de nuestras ciudades para conocer o descubrir a los que realmente pueden ser considerados creadores de arte. Pero no deja de ser menos verdad que algunos de estos lugares se conforman con repetir sistemáticamente su “día de la marmota” satisfaciendo las expectativas de su particular grupo de feligreses cortados todos y sin excepción por el mismo patrón. ¿Quién no se ha sentido deprimido al entrar en uno de estos lugares que más que recibirnos con sus brazos abiertos nos disuaden de ir a ver sus exposiciones carentes de emoción y alma, en las que no encontramos el interés porque lucen su profunda impenetrabilidad como una insignia de honor, arruinando todos los esfuerzos encaminados a animar a que más ciudadanos sean sensibles al nuevo arte?

También afirma Saatchi que cuanto más te gusta el arte, más arte te gusta. Pero, en general el talento escasea tanto que es más fácil que la mediocridad se confunda con la genialidad que lograr que el genio no pase desapercibido. Obvio. Los ejemplos a nuestro alrededor son de una evidencia avasalladora que resulta ya empalagosa.

Por eso nunca mejor que la Navidad, lo más parecido que hay hoy en día de las bacanales, para recordarlo. Quizá sea que ya he visto demasiados ninots de falla no fungibles que aunque al principio me hacían gracia ahora ya no palpitan con el esplendor etéreo que para mí nunca tuvieron. O igual es que nunca he entendido el milagro creativo que supuestamente albergan.

El arte sirve para evitar que nuestros globos oculares se derritan por culpa de toda la basura que vemos alegremente el resto del tiempo. ¿Y si resulta que lo que me pasa es que tengo cataratas?



Imagen superior: Real Special Very Painting, Barry Reigate.
Imagen Inferior: Your Body, Xiang Jing.


10 comentarios:

  1. Gracias Alfredo un poco de sensatez de vez en cuando no viene mal.


    rodriguezmateo

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  2. Dices: "Es motivo de profunda controversia en las comidas familiares qué es o no arte, qué es o no susceptible de ser exhibido..."
    Esas conversaciones, Alfredo, se sostienen en poquísimas familias: la tuya o la mía, por ejemplo, entre ellas, aunque suene pedante decirlo.
    La gran masa de gente, en cambio y lamentablemente, suele hablar de otras cosas (no falla hacerlo de alguna "sacerdotisa" televisiva...). Es más, ni se plantea que se pueda hablar de arte.
    Conozco el libro de Saatchi; no lo tengo, pero lo he hojeado.
    ¡Qué tema has abordado! ¡Qué difícil es separar el grano de la paja!
    Yo suelo visitar las exposiciones temporales del CAC de Málaga. Allí he visto cosas que me han atraído y otras que me han resbalado.
    Recuerdo que, hace unos meses, me gustó una colección de obras de Gilbert & George.
    Vi también allí, no hace mucho, la famosa instalación de la cama deshecha de Tracey Emin: me atrajo, pero considerándola como una perfecta escenografía para cine o teatro, o como una especie de "bodegón" corpóreo e insólito.
    Ron Mueck es otro famoso que ha pasado por el CAC. Es un habilidosísimo reproductor de la figura humana, pero... ¿hace verdadero arte creativo?

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  3. anbotonews
    Debates eternos

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  4. Ser artista es un don. El verdadero artista va más allá... Tiene trascendencia. Debe ser libre y no dejarse llevar por el mercado del arte. Es preferible hacer otra cosa que comercializar tu arte. Te recomiendo leer http://arte-poesia-religion.blogspot.com/2008/05/los-artistas-carta-del-santo-padre-juan.html

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  5. Pues yo estoy cada día más confusa. Como dijo algien popular, "Cuanto más se, más ignoro". Es tan sujetivo. Y los dogmas estan escritos por personas, con sus criterios. Que a veces tampoco se que validez pueden tener. Recuerda que la historia la escriben los vencedores, y por ello no es la auténtica.

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  6. buena entrada!

    azulaureo

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  7. Muy buen artículo, es cierto que en las comidas familiares suele pasar ese tipo de "discusiones" que suelen sacar de quicio porque en realidad siempre hay alguien "que todo lo sabe" a quien no harás entrar en razón por muho que te empeñes...jajaja. A lo que comentas que el arte a la larga es clasificado y en esa clasificación se pierden cosas por el camino, estoy de acuerdo, yo veo un montón de artesanos artistas con muchisimo talento en los "mercadillos ambulantes" que nunca llegarán a nada más que eso, y que a mi parecer, muchos de ellos son bastante más originales que algunos que exponen en galerías, pero que a lo mejor no crean "productos" para museo. En fin, esperemos que los artistas sigan siendo lo suficientemente libres como para no caer en esa trampa. Me gusta tu blog, te seguiré de cerca.

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  8. mmmmm parce que topé con un interesante blog!!! de todas formas siento decirte que hay familias como la mía en las que hablar de arte no es ni controversia ni ná de ná... ni ne navidad ni ningún día del año... cosas de la vida...

    un saludo

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  9. Hoy predominan las ideas, conceptos, frases y planos para mostrar la instalación en las galerías, frente a las pinturas o cuadros que son ideas materializadas. El artista-artesano pone en comunicación su cerebro y manos y de este modo crea y de este modo aprende de las cosas que le rodea. No basta con pensar hay que crear con las manos para captar la esencia de las cosas. El mundo de la pintura es conocimiento y acción, luego vienen los galeristas o curadores y deciden quien es artista.

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  10. Yo estoy de acuerdo con Saatchi en que es el artista quien decide qué es arte.
    Pero pongamos las prioridades en órden:
    Primero hay que ser artista
    Segundo: el artista decide.

    Yo tengo una amigo que dice que ella es muy guapa, pero la verdad es que no es guapa.
    ¿de qué le sirve decir que es guapa?
    ¿acaso decirlo le va a hacer guapa?


    Definitivamente un artista SABE y distingue el arte de lo que no lo es.
    Es así.

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