domingo, 3 de octubre de 2010

Manténgase a la espera


Voy a proponer un nuevo programa de televisión muy simple de producir. Dos concursantes deben lograr contactar por teléfono con una persona diferente. Uno de ellos tiene que conseguir hablar con una voz humana en una institución oficial. El otro debe decir “hola” a Mick Jagger, para lo cual debe localizarlo en alguna de sus mansiones repartidas por todo el mundo. Primero, claro está, tendrá que averiguar el teléfono de las mansiones, o en su defecto el número de su móvil personal.

Para el caso de la institución oficial no será preciso cambiarla en cada programa, valdrá siempre la misma, por ejemplo la Escuela Oficial de Idiomas de Castellón. Para el segundo caso sí que será necesario ir cambiando. Por ello se puede proponer, para empezar a Mick Jagger, como hemos dicho, y para los otros programas a Tina Turner, Barack Obama, el papa Benedicto XVI, Bill Gates, Lady Gaga, Stephen Hawking, David Beckham, o el príncipe heredero Naruhito de Japón. Por supuesto el reto está en saber si alguna vez será posible que el concursante consiga contactar con la institución oficial, y de ahí la intriga y la excitación en el espectador, que esperará (en vano) semana tras semana, un imposible.

La idea me surgió el viernes en el estreno en Castellón de Buried. Paul Conroy se despierta enterrado dentro de una caja de madera. Dispone de un teléfono móvil con poca batería en un lugar de baja cobertura y escaso oxígeno y tiene 90 minutos para reunir el rescate solicitado por los insurgentes que le han secuestrado. En caso contrario nadie va a acudir a sacarlo de allí. No hace falta contar más, pero imagínense cuál es uno de los principales problemas que va a encontrar en su tarea de vida o muerte.

¿Quién no ha necesitado llamar por teléfono para obtener una determinada información, o para darse de baja de una determinada prestación y se ha encontrado en la situación de no poder hacerlo? ¿Quién no se ha dado de bruces contra un servicio de atención telefónica atendido en casi todas las ocasiones por sistemas automatizados en los que un ordenador nos interroga acerca del motivo de nuestra llamada, solicitándonos un número de identidad o de abono a la compañía, antes de comunicarnos que esperemos y que la conversación va a ser grabada por nuestro interés si es que en algún momento termina la espera?.

¿Por qué resulta tan difícil conseguir la información que necesitamos al llamar a un lugar ya que sin excepción "las líneas están ocupadas" o porque en las opciones que la máquina nos da respecto "al motivo de la llamada" no aparece la nuestra? ¿Por qué es absolutamente imposible mantener una conversación con alguien del que puedas esperar una respuesta "concreta" al problema que estás planteando?.

De todos modos a veces es peor cuando finalmente logramos hablar con un teleoperador. Porque en ese caso es probable que entremos en un bucle sin salida en el que a pesar de explicar una y otra vez nuestro problema parece que no nos entienda ya que lo que para nosotros es tan obvio, al teleoperador le parece chino y como única solución nos plantea, con toda educación, que nos mantengamos a la espera mientras habla con un supervisor jefe. Luego, y sin excepción, la línea se corta.

Lo peor es que a veces sentimos que nos va la vida en ello. Como a Paul Conroy.

5 comentarios:

  1. En julio, el DNI se me caducaba...
    Perdí la cuenta de las veces que solicité cita previa al número establecido. Siempre, tras un largo protocolo de pulsar, pronunciar, confirmar, etc. con una máquina, ésta me respondía que carecía de citas y que lo intentara otro día.
    Con la página web, ídem.
    Al final, aburrido, "sintiendo que se me iba la vida en ello", como dices en tu comentario, me presenté a hacer cola en una comisaría local, ¡a las seis y media de la mañana!, en plan tercermundista, logrando así la renovación del DNI sin cita previa.
    Es mi anécdota, entre tantas parecidas, pero creo que responde al planteamiento de tu post.

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  2. En julio se me caducaba el DNI...
    Perdí la cuenta de las veces que pedí cita previa al número establecido. Siempre, tras un largo protocolo de pulsar, pronunciar, confirmar, etc. con una máquina, ésta me respondía que carecía de fechas y que lo intentara otro día.
    Con la página web, ídem.
    Al final, aburrido y "sintiendo que se me iba la vida en ello", como dices en tu post, me armé de valor y me presenté en una comisaría local ¡a las seis y media de la mañana!, en plan tercermundista, y así pude lograr el DNI sin cita previa.
    Te aporto esta anécdota porque creo que encaja oportunamente en el planteamiento de tu post.

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  3. A más de uno le sonará esta situación. Estoy segura de que en el concurso que propones, antes hablarán con Michael Jackson vía vidente, que con un operador de cualquier servicio público.

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  4. ...traigo
    sangre
    de
    la
    tarde
    herida
    en
    la
    mano
    y
    una
    vela
    de
    mi
    corazón
    para
    invitarte
    y
    darte
    este
    alma
    que
    viene
    para
    compartir
    contigo
    tu
    bello
    blog
    con
    un
    ramillete
    de
    oro
    y
    claveles
    dentro...


    desde mis
    HORAS ROTAS
    Y AULA DE PAZ


    TE SIGO TU BLOG




    CON saludos de la luna al
    reflejarse en el mar de la
    poesía...


    AFECTUOSAMENTE


    ESPERO SEAN DE VUESTRO AGRADO EL POST POETIZADO DE ENEMIGO A LAS PUERTAS, CACHORRO, FANTASMA DE LA OPERA, BLADE RUUNER Y CHOCOLATE.

    José
    Ramón...

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  5. No me parece un concurso justo. El que debe decirle "hola" a Mick Jagger lo tiene mucho más fácil.

    aqswde

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