sábado, 16 de octubre de 2010

Clarisa


Conocí a Clarisa un día de entre semana, en la primavera del 2003. Yo tenía una galería en la que poder hacer realidad mis sueños de cultura de vanguardia y ella me llamó para enseñarme su revista, también con sueños de cultura de vanguardia. Cuando al día siguiente llegó y se sentó frente a mí en la mesa de la galería, la misma sobre la que ahora escribo este texto, me llamó la atención la larga melena morena que enmarcaba su cara y su acento porteño. Me enseñó su revista de nuevas tendencias y la abrió por la página donde la publicidad se presentaba dentro de círculos. Pero antes de que pudiese terminar de decirle que no podíamos pagarla me dijo que como las “burbujitas” eran suyas me las ofrecía, porque creía en mi proyecto. Aquella propuesta gratuita me pareció tan insólita que cuando se marchó no le presté ya más atención. Pensé que debía haber gato encerrado en tanta generosidad. No sé cuántas veces he pensado que precisamente aquella fuese la escena del inicio de una amistad que ha marcado mi vida.

Porque si yo no le presté más atención, sus continuas visitas a la galería con las revistas recomendándonos a sus lectores y nuestras conversaciones de aquellas tardes, en las que la única visitante era ella, hasta que se nos hacía la hora de cerrar, sirvieron para descubrir que teníamos sueños coincidentes y que los trenes de nuestras vidas circulaban por la misma vía, en el mismo sentido, y hacia el mismo destino.

Y desde ese momento solo intenté, egoístamente, hacerla parte de mi vida. Y pudimos disfrutar sueños de cultura de vanguardia, porque nunca hizo falta explicarnos cuáles eran. Nunca hizo falta contarnos cómo los íbamos a hacer. Cuando todo funciona no hace falta dar explicaciones. Pero Clarisa se marchó a Argentina. Recuerdo que supo venir a despedirse en el preciso instante que había tenido que ausentarme. Y ya no pude decirle adiós. Desde entonces Clarisa está en Buenos Aires. Para mí Clarisa estará siempre en Buenos Aires.

Tengo la suerte de que no se me ha quedado nada por decirle. Siempre ha sabido en tiempo real cuánto le quiero y lo importante que es para mí. Porque ella estará siempre conmigo y sé que a partir de ahora entrará a formar parte de esas personas cuyo recuerdo me acompaña todo el tiempo, porque son las primeras en las que pienso cuando ocurren las cosas especiales de mi vida. Esas cosas tan especiales que hubiese compartido con ellas inmediatamente y que hubiesen festejado como propias.



Querida Clarisa, si es tu deseo que se sepa que hay que estar a un millón de kilómetros de distancia de Alejandro Suaya, de Rosstoc, así lo haremos.


9 comentarios:

  1. Chau Clari!!!

    http://aventurasdeunguionista.blogspot.com/2010/10/chau-clari.html

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  2. Sólo sé de ti, Alfredo, lo que cuentas en el blog y algún que otro detalle más, vía Twitter.
    De Clarisa, en cambio, lo ignoraba absolutamente todo.
    Tus vivencias con ella son tan personales, tan íntimas, que casi no me atrevo a hacer un comentario, pero necesito expresarte la triste sensación que me ha producido el desenlace de vuestra historia.
    Esa foto, en el mirador del Albaicín (hoy, cuando precisamente hemos hablado de Granada), añade aún más pesar a mi sentimiento.
    Yo también recordaré a Clarisa, sin haberla conocido nunca...

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  3. hola Alfredo, se que no he escrito o no me he dado el tiempo para escribirles pero he estado disfrutando de cada una de tus publicaciones en el bloc, la verdad la noticia de la partida de Clarisa me he dejado muy triste, aunque estuvieron muy poco tiempo en quito y compartimos cosas puntuales, siemore recuerdo esa alegria y esa energia de lucha de ustedes eran el equipo dinamico.

    te mando a ti y a Victor y gran abrazo a la distancia y un hasta pronto para Clarisa.
    Luz

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  4. Quizá nunca la conocí lo suficiente. Eso siento ahora. Pienso que quiero más. Compartí el tiempo con vosotros: con Clarisa, contigo con Víctor. Compartí risas, bromas y vuestros proyectos. Me sentí importante por escucharos y por estar con vosotros en ese momento. Desde la tristeza que me produce saber que ya no está, me quedo con la idea de energía que transmitía ella y con su intención de vivir, apasionadamente, la vida. Me esforzaré por hacer eso como mi principal objetivo.

    Mariluz.

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  5. querido alfredo, tal vez hoy mas que nunca sepa lo que sientes en tu corazon, yo la conoci poco, pero ese pequeño espacio de tiempo sirvio para que me diera cuenta de lo encantadora que puede llegar a ser una persona hasta el punto de dejar huella en otra sin apenas conocerse. mientras una persona permanece en la memoria siempre estara con nosotros. un abrazo y un recuerdo. maria luisa

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  6. Querido Alfredo: Leo tu hermoso texto emocionada, nos has transmitido la luz de Clarisa y a través de ti brillará siempre, de las estrellas más hermosas sólo nos llegan los reflejos. Su reflejo en ti la ha engrandecido. Un abrazo inmenso para ti y para Victor. Eugenia Rico

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  7. hola Alfredo, se que no he escrito o no me he dado el tiempo para escribirles pero he estado disfrutando de cada una de tus publicaciones en el bloc, la verdad la noticia de la partida de Clarisa me he dejado muy triste, aunque estuvieron muy poco tiempo en quito y compartimos cosas puntuales, siemore recuerdo esa alegria y esa energia de lucha de ustedes eran el equipo dinamico.

    te mando a ti y a Victor y gran abrazo a la distancia y un hasta pronto para Clarisa.
    Luz

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  8. Clarisa en Buenos Aires... Maravilloso nombre para una mujer que te transmite cercanía a través de las entrañas

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  9. Clarisa en Buenos Aires tambien ha dejado una hermosa luz que acompañara a todos aquellos que hemos tenido el placer de conocerla. Gracias Clari por todo lo que nos has enseñado sin pretender hacerlo.
    Un abrazo muy grande,
    Fer y Euge.

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