sábado, 7 de agosto de 2010

Un verano en Edimburgo. 5: Tradiciones gastronómicas


En contra de la voluntad de nuestra profesora Maggie, que incansablemente nos pedía hablar in English, he compartido pupitre con Begoña. Y junto a Feras, de Libia, y Michele, de Italia, hemos vuelto a ser en muchos casos alumnos poco atentos. Porque Maggie de tonta no tiene un pelo y sabe que la gramática por sí misma no es capaz de provocar las risas que nos echábamos en clase.

Hoy, que era el último día de Begoña en Edimburgo, en una de las clases hemos estado hablando de comida sana, por lo que ya conozco el nombre en inglés de todo tipo de hortalizas, frutas y métodos saludables de cocción. Y lo sé decir en presente, pasado y futuro. Pero nosotros, como cena de despedida hemos preferido una comida al más típico y tópico estilo escocés.

Así es que cuando me han dicho que debía empezar con haggis me he pedido una ración grande. Me he quedado sorprendido al ver que tampoco era para tanto. El haggis, a primera vista, es como la morcilla de Burgos. Pero realmente consiste en un pesado embuchado muy condimentado y de sabor intenso elaborado a base de asaduras de cordero u oveja, o sea, corazón, pulmones, hígado, y tripa picada con grasa y avena. Todo ello sazonado con cebollas, hierbas y especias para embutirlo dentro de una bolsa hecha del estómago del animal y cocido durante varias horas. Light total.

Como plato principal me he pedido una hamburguesa con queso y patatas, que también venía con sorpresa. Si en España existe la costumbre de condimentarlo todo con aceite de oliva, aquí la costumbre es rebozarlo todo como los fish and chips, de modo que la hamburguesa, doble, venía rebozada con el queso dentro.  Para las patatas, lo mismo. También light total.
 
Por eso, la recomendación de Begoña de que para el postre debía tomar un deep-fried mars bar me ha provocado más sudores. Y no me ha tranquilizado nada verla reír. Cuando me lo han traído me he dado cuenta enseguida de que no iba a poder acabármelo. Y no por su tamaño, sino por su  composición. El deep-fried Mars bar consiste en una barrita de cacahuetes con chocolate, caramelo y galleta, rebozada y pasada por la misma freidora por donde antes han pasado las patatas, la hamburguesa y el resto de pedidos del restaurante. Cómo describir el sabor objetivamente... pues es como comer una mezcla de chocolate, caramelo derretido y galleta frita que deja un curioso sabor a pescado en el fondo del paladar. O sea, para nada, la healthy food de la clase de la mañana.

Como no había desengrasante me he pedido una sidra fría del tamaño más grande posible y hemos dado la cena por concluída entre sofocos, sudores y un funny regusto en el paladar.

Lo bueno de todo esto es que he inyectado a mi cuerpo un aporte extra de calorías que me va a permitir enfrentarme con toda tranquilidad a los rigores del peor invierno que imaginarse pueda. De hecho, he guardado ya toda la ropa de manga larga en la maleta. Ahora solo me preocupan los resultados de la revisión médica anual, que este año me toca en septiembre. No sé cómo me las voy a arreglar para recuperar unos niveles decentes de colesterol de aquí a entonces, porque tengo reservas calóricas y colesterólicas como para volver a España a nado dando un rodeo a Escocia por el mar del Norte. No sé… lo digo por aquello de quemar. A no ser que alguien tenga otra sugerencia mejor que hacerme.

9 comentarios:

  1. Vaya Alfredo.....¿Has digerido los haggis? Cuidadito con la tripa.¿te sigue abrochando el pantalon? Un beso Maite

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  2. No me gusta el haggis !!!!

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  3. Había escuchado hablar de las chocolatinas fritas en algún documental, pero nunca había sabido de nadie que las comiera...La verdad es que visto desde fuera tienen el mismo atractivo de un bocadillo de nocilla con salchichón, pero seguro que luego están buenas (además de ser una bomba de colesterol xDDD)

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  4. A mí no me suenan nada mal ninguno de los platos que has mencionado, yo los probaría. Eso sí, lo de que usen el mismo aceite para todo... un poquito asqueroso, ¿no? En fin...

    Nos leemos.

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  5. Se me ocurre que podías informarte de si hay ruta trazada del Camino de Santiago desde allí. Y aprovechando que el año es compostelano, te vuelves a España andando y a nado cruzando el canal de la mancha. Y así a lo mejor pasas el control médico con éxito.

    ¡Ay Alfredo! Quien te mandrá a tí saltarte la dieta mediterránea.

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  6. ... Si sigues por ese camino, de degustaciones, más valdrá saltarte que rodarte.
    Besos tus compañeras sufridoras.

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  7. Qué menú más dietético je,je,je. Que sepas que casi muero al ver la foto y la explicación del Haggis ja, ja. Un abrazo!

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  8. Ramona Mg ERES UNICO CONTANDO TUS HISTORIAS, Y EL BUEN RATO QUE NOS HACES PASAR... LO QUE TE DIJE, REUNE ALGUN DIA TUS HISTORIAS Y ESCRIBE UN LIBRO

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  9. EStupenda entrada, sigo tus aventuras con emocion y a veces con preocupacion

    Eugenia

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