sábado, 28 de agosto de 2010

Un verano en Edimburgo. 13: Grupo Corpo


Nunca imaginé que estudiar idiomas fuese algo que pudiese llegar, en algunas ocasiones, a parecerme impúdico, ya que incita al cotilleo con la excusa de que es necesario hablar, aunque nos metamos a veces en terrenos muy personales.

Cada mañana al llegar a clase, un por uno, vamos respondiendo las preguntas del profesor, como si estuviésemos cantando las tablas de multiplicar: ¿qué hiciste ayer por la noche al irte de clase?, ¿con quién lo hiciste?, ¿hasta qué hora? y ¿cómo fue?.

En el caso de mis compañeros, casi todos en pleno furor adolescente, y para los que éste es el primer viaje fuera de casa sin sus padres, la respuesta es la obvia cuando se está en Escocia y la razón por la que llegan a clase muertos de sueño: todos dicen que fueron al pub a tomar cervezas. Al menos eso es lo que dicen, a no ser que haya otras razones que no saben, o no quieren, explicar en inglés.

Pero en mi caso, cuando me llega el turno de decir qué he hecho el día anterior, intento escabullirme haciendo como que estoy tomando apuntes para no contarlo. Porque aunque es confesable en todas las ocasiones, me hace sentir el más posh de toda la clase.

Ayer, cuando me llegó el interrogatorio, le comenté a mi profesora que había estado en dos conciertos de música folk que me habían gustado mucho. Inmediatamente sacó de su bolso una invitación para un espectáculo de danza escocesa que esa misma tarde había en el Fringe. Pero le tuve que decir que no podía ir porque tenía entradas para el espectáculo de danza del Grupo Corpo.

Inmediatamente, del ala de los que en clase se consideran hombres de pelo en pecho, surgió un coro de silbidos, gestos de lanzar besos al aire y risitas cómplices. Probablemente el miedo y el prejuicio de alguno de ellos les impida ni llegar a pensar que algo como la danza pudiera siquiera llegar a gustarles.

EL GRUPO CORPO

El ballet no se cuenta, solo puedes llegar a él de dos modos: si tienes la suerte de estar en escena y generar belleza con tu cuerpo, o desde el patio de butacas.  La cuestión es que a nosotros, como espectadores, la representación de Parabelo y Onqotô del grupo Corpo, en el Festival de Edimburgo nos hizo ser otros.

En 1975, un grupo de jóvenes bailarines y coreógrafos brasileños, capitaneados por los hermanos Rodrigo y Paulo Pederneiras, decidieron fundar una compañía en Belo Horizonte, ya que todavía no había conjuntos coreográficos consolidados profesionalmente en el incipiente género de la danza contemporánea.

Lo llamaron Grupo Corpo porque conformarían el primer “equipo de trabajo” en danza contemporánea, actuando como un grupo de gente que persigue un mismo objetivo, un cuerpo colectivo, creando un lenguaje propio e inconfundible que les ha hecho merecer ser considerada la más importante compañía de danza contemporánea de Brasil y una de las más prestigiosas internacionalmente.

En sus producciones, que tienen una dimensión cuasi operística, en el sentido de una colaboración estrecha entre las artes, colaboran desde 1992 músicos invitados a escribir sus obras especialmente para cada ballet. Música, escenografía, vestuario y coreografía van siendo construidos simultáneamente, de modo que cada espectáculo es el resultado de esa interacción.

Por eso, asistir a este espectáculo en el que se fusiona la danza contemporánea con la música de Caetano Veloso, una puesta en escena tremendamente plástica y colorista y un cuerpo de ballet formado por diez hombres y diez mujeres de distintas regiones de Brasil, todos con la marca de sensualidad y libertad en el movimiento que caracteriza al bailarín brasileño, es una experiencia única.

Mis compañeros, los que se ríen de los que van al ballet, nunca sentirán lo que significa ser espectador de una creación como la del grupo Corpo. Mientras ellos apuraban su quinta pinta en el pub de la esquina, en lo que para ellos es el colmo de la diversión, yo me volvía loco aplaudiendo. Yo no disfruto tanto con una cerveza en la mano y por eso no voy tanto a los pubs. Pero les aseguro que si no voy no es por miedo.


3 comentarios:

  1. A mí me encanta el ballet, y eso que tengo pelo en el pecho -aunque no soy un pelo-en-pecho en el sentido en elq ue tú utilizas como sinónimo de australopitecus. Pero no conocía el grupo Corpo. Gracias por hacérmelo descubrir, Alfredo. He visto los videoclips que adjuntas y me han parecido sensacionales. Te sugiero que el año que viene vayas a Brasil a hacer un intensivo de aprendizaje del portugués. Te acompañaría para hacer una inmersión a fondo en aquel país tan sugerente y sensual. Besitos. Iñigo

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  2. Alfredo, sabras que he veraneado en Edimburgo, he paseado, ido a ballet y un etc. sin moverme de zaragoza, gracias a tus envios, han sido absolutamente preciosos, he saboreado y disfrutando contigo, asi que un besazo y gracias, <maite

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  3. Coincido con Maite, hemos estado contigo compartiendo casi todo lo que acontecia en Edimburgo, ahora que nos tienes acostumbrados a tus aventuras, deberás continuar relatandonos otras aventuras, que esperamos que nos tengas enganchadas...cual novela de lectura...
    Esperamos con espectación tus nuevos capitulos.
    Besos. Una compañera sufridora.

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