jueves, 19 de agosto de 2010

Un verano en Edimburgo. 11: Innovación creativa


Cuenta la anécdota que el teatro Bolshói, después de 67 años representando exactamente el mismo espectáculo de danza sin introducir ninguna variación se decidió, con motivo de la llegada de un nuevo director, a modernizar la puesta en escena. Cuando finalizó la representación una joven espectadora le dijo a su abuela que le había parecido fabulosa, a lo que la abuela respondió: “Sí, pero tendrías que haber visto la original”.

La semana pasada asistí a un coloquio sobre innovación creativa en el que participaba William Eddins, director de la Chicago Symphony Orchestra, invitado por la  Opera de Lyon para dirigir Porgy and Bess de George e Ira Gershwin, que esa misma tarde se iba a estrenar en Edimburgo en el marco de su Festival Internacional. Una ambiciosa y transgresora combinación de música, danza, video-instalación, hip hop y ópera que realmente funciona en escena, por lo que se ha convertido en el espectáculo más aclamado del certamen de este año.

La pregunta inevitable es si estamos preparados para la introducción de todos estos nuevos elementos en la creación, que muchos podrán considerar excesivamente arriesgados o, incluso, inaceptables. Probablemente no todo el público está preparado. Algunos sí, pero muchos no.

Comentó William Eddins que Gershwin no podía evitar incorporar a su música todo lo que escuchaba en la ciudad de Nueva York, por eso su arte se convirtió en transcendente. Y del mismo modo Leonard Bernstein, considerado por él la figura más innovadora del siglo XX, más que retratar la diversidad lo que hizo fue crear híbridos. Veía Nueva York con los ojos abiertos y no tenía temor de explorar ningún elemento del arte que se estaba creando a su alrededor, porque le movía el ansía de entender. Y el resultado más claro de lo híbrido es West Side Story, que no se sabe qué es porque es muchas cosas, es una ópera, es un musical, es un panfleto político, es un drama clásico… bebe de todas las fuentes que el artista tenía en su entorno y esa es la seña de identidad por la que perdura. Esta idea de lo híbrido es la que se retoma en el montaje actual de Porgy and Bess.

Esta ópera no es nueva, pero su montaje es creativo. Porque, ¿dónde está lo nuevo y dónde lo creativo?. En nuestras ciudades podemos pasear por la calle y descubrir que cada mes hay una novedad presuntamente artística, como novedades nos prometen todas las semanas en la tele, pero no hace falta ser muy estudioso para comprobar que ni en nuestras calles ni en la televisión lo nuevo es igual a creativo.

3 comentarios:

  1. Qué interesante y qué buena pinta se intuye a través del vídeo.

    Yo no soy reticente a formas nuevas de creación, pero es verdad que soy reticente si no me las recomienda alguien que entiende del tema o que tiene gustos afines a los míos, porque detrás de toda experimentación siempre hay una gran probabilidad de encontrarse con un pufo que se queda corto o que no entronca con una sensibilidad reconocible.

    ¡Feliz finde!

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  2. Me parece estupendo, tu comentario artistico... tal cual critico de arte y como siempre, además de intuir tus aventuras, las vivimos en vivo y en directo, como a tu lado en el teatro.
    Esperamos tus noticias, por capitulos, del sábado y despues de la misa del domingo.
    Saludos. Tus compañeras.

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  3. Aquestes vacances he llegit dos articles a EL PAIS que m'han fet pensar tambe enel tema de l'art contemporani i la creacio. En un d'ells es criticava l'art "feista" actual i es demanava si podria mai comparar-se a les grans obres d'art de la historia. L'altre, tambe feia una critica de les grans obres arquitectoniques d'autor que omplen les nostres ciutats i es demanava si les properes generacions no criticaran el "despilparro" que hi suposen. Son dos temes interessants a tenir en compte quan reflexionem.... no?

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