domingo, 25 de julio de 2010

Un verano en Edimburgo. 1: El cultivo de las formas


Por fin me he decidido a aprender inglés.

Durante mi adolescencia el paso por el instituto o la facultad, más que un deseo de estudiar fue un requisito, un trámite obligado para mi vida profesional futura. Sin embargo, en este momento, con el bagaje que la vida me ha ido dando, la experiencia del aprendizaje se convierte en un descubrimiento, en un deseo, porque el objetivo hace tiempo que dejó de ser aprobar un examen.

He venido hasta aquí para volver a clase a los 40 años, y aunque en esta fase solo será por un corto espacio de tiempo, no deja de ser gracioso que a estas alturas de mi vida deba cumplir ciertas normas escolares que había olvidado, como pedir permiso para ir al servicio entre clase y clase o almorzar cuando el horario académico así lo establece.

Hoy tocaba visitar la Galería Nacional de Edimburgo. Un museo a escala humana con una escogida colección de obras de los mejores artistas del Renacimiento al Postimpresionismo, completamente alejado de la idea de los macromuseos que adolecen de un gigantismo que los hace inasimilables e inabarcables.

Tras pasarnos medio día leyendo y traduciendo decenas de cartelas de cuadros y esculturas, al acabar la visita he ido al aseo. Al lavarme las manos me ha sorprendido un cartel en el espejo del lavabo puesto por la dirección del centro pidiendo disculpas por la sustitución temporal de la grifería que se ha roto en uno de los dos lavabos existentes. El museo ha encargado la fabricación de un grifo igual al anterior, pero mientras esto ocurre lo han tenido que sustituir por uno de diseño actual, de modo que en este momento hay dos lavabos con grifos de diferentes modelos. El museo entiende que esta solución es, por tanto, provisional y no válida.

Lo que para algunos no deja de ser un exponente más de la cultura británica del “yes, please” y el “no, thanks”, de un país en el que cuando el autobús está fuera de servicio un enorme “Sorry” ocupa el lugar normalmente destinado al número y destino del mismo en lugar de los lacónicos anuncios a los que estamos acostumbrados en nuestro país, a mí me parece el colmo del perfeccionismo y del respeto al usuario.

Todos vivimos cerca de alguna fachada trufada de antenas parabólicas de todos los tamaños imaginables y balcones llenos de tendederos con ropa de todos los colores conviviendo con bombonas de butano de estridente color naranja. Todos pasamos cada día por una acera a la que un aparato de aire acondicionado expulsa su tórrida corriente de aire reseco. Y todos vivimos en edificios en los que el vecindario ha ido cambiando las puertas de sus casas hasta convertirlos en el más completo muestrario de modelos, materiales y estilos existentes en el mercado. Solo por citar algunos ejemplos.

El cultivo de las formas, aunque solo sea una apariencia que para muchos será pura hipocresía, para mí hace que la vida sea mucho más agradable. Ahora comprendo por qué a mi profesora no le suena de nada un personaje de cómic tan genuinamente español como es Pepe Gotera y Otilio.

5 comentarios:

  1. HOLA!! POR LO QUE LEO TE LANZASTE A LA AVENTURA, QUE TENGAS SUERTE Y APRENDE MUCHO INGLES. COMO SIEMPRE, ME GUSTA MUCHO TU PARTICULAR "CUADERNO DE BITOCARA", LO COMPARTO CON TODOS MIS CONTACTOS. SUERTE TAMBIEN CON EL CONCURSO DE BLOGS. BESOS. RAMONA (LO HE PUESTO COMO ANONIMA, PORQUE HACE TIEMPO QUE QUIERO ESCRIBIR PERO NO ME ACLARO, ASI ES MAS SENCILLO) :)

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  2. Felicidades por este cuaderno de bitácora tan interesante. Tu pluma es, además, buena y atractiva. Seguiré con interés tus andanzas. Besos a los dos. Iñigo

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  3. Totalmente de acuerdo con tu reflexión final. Por cierto me encanta tu blog :) un abrazo

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  4. Dices aprender a los 40....yo necesito seguir aprendiendo a los 73, ¿por que? para respirar.Muy buen articulo.Un abrazo Maite

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  5. Pero .... estás todo el tiempo al ordenata o es que es una puñetera casualidad que en el momento que te escribo lo lees .... qué barbaridad .... qué eficiencia ..... He leído también tu blog .. Muy bien, como siempre ... Hombre el British way of life está very good, pero disculparse por poner un grifo diferente es un poco pasarse .... si aquí se hiciera lo mismo, se pasaría uno leyendo letreros todo el puñetero día y aún así quedarían sin leer un buen montón, porque todo, lo que se dice TODO parece un muestrario de todo tipo de cosas: los timbres en las casas, las aceras, las farolas, etc. etc... en fin, que por lo menos uno tiene donde elegir. Merche Loscertales, a la que creo que recordarás, hace colección de fotos de timbres de puertas en el Casco Viejo de Zaragoza, y me enseñó una foto curiosísima: había cuatro timbres todos distintos y uno de ellos era ..... una pera, de esas de cabecera de cama. En fin .... Por otra parte a mí también me parecen esos megamuseos algo absolutamente incomible ..... para ser vistos en cómodos plazos y aún así .. Consecuencia, Viva el Museo de Edinburgo
    Un abrazo Mario

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