lunes, 7 de junio de 2010

La vida y la eternidad


Un ídolo campana de terracota de apenas 40 centímetros de altura, que gracias a sus piernas móviles guiaba supuestamente a los niños en el camino hacia el otro mundo, nos recibe en la exposición Tanagras, figuras para la vida y la eternidad, en la Fundación Bancaja. Su modernidad, de 2.700 años, no puede menos que atraer nuestra mirada y es inevitable realizar paralelismos con actuales creaciones locales que no soportarán tal prueba de tiempo.

Decía Miguel Delibes que al palpar la cercanía de la muerte vuelves los ojos a tu interior y no encuentras más que banalidad, porque los vivos, comparados con los muertos, resultamos insoportablemente banales. Sin embargo, tras el ídolo campana que nos seduce con sus formas tan armónicas, otras 200 figuras griegas procedentes de la colección del Museo del Louvre, nos muestran con gran delicadeza jóvenes y niños, mujeres cocinando, flautistas, escribas, peluqueros, carpinteros, carniceros, jinetes, actores y bailarinas, animales domésticos con sus cachorros, o en compañía de humanos.... Un reflejo fiel y minucioso de la existencia cotidiana de personas de distintas edades y condiciones, de delicado realismo y singular elegancia que nos muestran la vida de una pequeña ciudad donde la normalidad y lo prosaico de la vida son compensados por la gracia que el artista insufló a un material pobre como es el barro.

Parece ser que era habitual que las jóvenes dedicaran estas figuritas en los templos antes del matrimonio. Pero si ésta moría antes de casarse, las figuritas se llevaban a la tumba como representación de la etapa sin alcanzar, impedida a causa del precoz fallecimiento. Y lo mismo ocurría con los niños y jóvenes. Por eso no puede dejar de llamarnos la atención una pequeña figura femenina vestida de negro que lleva sus manos a la cabeza para arrancarse el cabello mientras llora desesperada. Otra, de frente arrugada, boca entreabierta y aire afligido llora desde hace 23 siglos. Y una tercera, vestida de color negro-violeta, el color del duelo, muestra la misma expresión de sufrimiento.

En el silencio de la sala a media luz es inevitable sentir que nos hemos adentrado en un espacio íntimo que no nos corresponde. Es inevitable sentirse intruso contemplando algo que no estaba destinado a ser visto por nosotros. Y es inevitable también pensar en cómo fueron las vidas de las personas para las que fueron realizadas estas figuras. Por eso, al salir de nuevo a la calle, la luz intensa y el golpe del calor del verano a punto de llegar, la velocidad del tráfico rodado y el ruido de la ciudad, nos devuelven a nuestra realidad. Una realidad cotidiana que, en definitiva, no deja de ser la misma que la de los destinatarios de las tanagras que acabamos de contemplar.

2 comentarios:

  1. ¿Porqué considerar al barro un material pobre?
    ¿Porque es de gran abundancia en la naturaleza?

    Considero que el barro, o mejor dicho la materia arcillosa, ya que la palabra barro resulta algo "periorativa", es una de las materias más nobles de la naturaleza.
    Incluso permite al hombre pasar a la eternidad, desde siglos. Como prueba están las Tanagras, por cierto bellísima. Han coseguido inmortalizar a la dama a la que representan, junto al artísta que las moldeaba. Tambíen hay que recordar a las venus prehistóricas, como las auriñacienses, también inmortales.
    Hasta Dios, según la Biblia, creó al hombre de arcilla.
    Por cierto que no va tan desencaminada, porque si profundizamos en la ciencia química, minerales, cristales, átomos, llegamos a la conclusión de que todo es lo mismo con diferente orden ("Polvo somos y en polvo nos convertiremos".)
    . Un orden que en el caso de la arcilla, es prodigiosamente equilibrado y espectacular, no queda lugar para el azahar. Podría ser que el primer paso a la materia viva, fuese la pobre arcilla

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  2. Perdón, quise decir "peyorativa". ¡Ay! Es que soy de ciencias.
    A propósito, ya que estoy otra vez aquí. La mayoría de las venus prehistóricas están talladas en marfil, hueso, silex o piedra calcárea, pero las hay de cerámica. Sirva como ejemplo la Venus de Dolmí (República Checa) fechada entre 29.000 - 25.000 a.C. Está considerada la pieza cerámica más antigua. Según estudios, cocida a 500º - 800ºC.
    Tiene la particularidad de conservar impresa una huella humana. (Museo de Brno)
    No hay otro tipo de material capaz de conservar la huella de su creador durante 30.000 años.
    ¿Puede haber mayor riqueza?

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