miércoles, 19 de mayo de 2010

La vuelta a Castellón en 80 citas


La periodista Mayka Royo constituye con Luis Washington un importante tándem periodístico centrado en la difusión cultural en Castellón. A través de los programas "Hoy hablamos de" y "Mirador Cultural" de Televisión de Castellón, se han convertido en los grandes facilitadores de la cultura, ya que logran cada día que las propuestas culturales de las distintas entidades de la ciudad lleguen a miles de espectadores.

Reproduzco la entrevista de Mayka Royo a la escritora Eugenia Rico para su programa "Hoy hablamos de... un sitio en la palabra", con motivo de su participación en dos charlas organizadas en Bancaja-Fundación Caja Castellón: "Un sitio en la palabra: las afueras y el centro" y "Espadas como labios: ¿de verdad los libros sirven para algo?", el pasado mes de mayo.

Escribimos para hacernos eternos, incluso leemos para detener el tiempo. Todos tenemos la experiencia de haber querido volver atrás para cambiar algún hecho del pasado, y la única máquina del tiempo que conozco que funciona es la literatura, una máquina de palabras.

El deber del escritor es hablar de las cosas importantes, de las cosas que importan. El escritor no tiene que pensar en vender o no vender, eso vendrá por añadidura.

El escritor no tiene que decirle al lector cómo leer. Yo he intentado un modo de escribir en el que el silencio tenga el mismo valor que en la música, de modo que el lector rellene el silencio con sus imágenes y que el libro sea único para cada lector.

Todos los géneros son el mismo, igual que sólo hay un arte. Todos los géneros intentan comunicar algo así como un momento de revelación, una epifanía, en la que, de repente, en una página se le abre al lector un mundo nuevo.

La novela habla de las cosas que pudieron ser y no han sido, y de las cosas que han sido y debieron ser de otro modo. La ambigüedad, la sugerencia, ése es el terreno de la novela. A la literatura le conviene la tierra de nadie, el no estar nunca muy seguros de nada; la literatura no está hecha de certidumbres, sino de incertidumbres. Si estuviera muy segura no haría una novela.

Todos mis libros tratan de la segunda oportunidad, de si es posible empezar de nuevo en la vida. No hay grandes ni pequeñas historias, todo depende de la manera en que se cuenten. Es nuestro trabajo hacer que las historias sean apasionantes, si no, no las escribiríamos... Pero el escritor tiene que leer mucho para tener una voz propia y única, para no parecerse a nadie. Si no lee, se parecerá a quien no quiere.




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