miércoles, 7 de abril de 2010

Fuera de ruta


Da la impresión de que hoy en día el que no viaja, a ser posible, en navidades, pascua y verano, es porque es un don nadie o un aburrido de manual. Lo que importa es viajar, a ser posible al lugar más exótico y lejano posible donde, con toda seguridad, o nos moriremos de frío o de calor, los fiordos noruegos en navidad o las pirámides en verano, y donde nos encontraremos, sin ningún género de dudas, con miles de personas con el mismo plan que nosotros.

Sin embargo, no caemos en el detalle de que lo que hacemos, en lugar de viajar, es desplazarnos. Vamos de un lugar a otro apelotonados en una línea aérea de bajo coste para, una vez en la ciudad escogida, seguir el itinerario previsto desde nuestras casas, el mismo que habrán realizado incontables turistas inmediatamente antes que nosotros y que harán otros tantos inmediatamente después de nuestra partida, entrando así a formar parte de un mecanismo imaginario que nunca se detiene.

Qué duda cabe que antes iniciar el viaje habremos imprimido la previsión atmosférica del destino de nuestras vacaciones, habremos visto las prestaciones del hotel en su página web y las valoraciones que otros turistas dejaron online que, además, nos sugerirán las mejores horas para no hacer cola en el museo emblemático de la ciudad, el mejor lugar para tomar la comida típica de la zona así como los recuerdos que bajo ningún concepto debemos dejar de comprar para que, una vez llegados a casa, no sepamos dónde meter.

Pero eso no es viajar. Viajar es perderse sin prisa para poder descubrir. Por eso hoy quiero compartir dos descubrimientos fuera de ruta que por sí mismos merecen el viaje.

Uno de ellos es la farmacia del convento-iglesia de Santa María Novella de Florencia, creada por los frailes dominicos en 1221, y considerada la más antigua de Europa.

Los frailes, que con gran dedicación se entregaron al cultivo de hierbas y plantas, aplicaron éstas a la realización para su enfermería, de medicamentos, preparados y otros ungüentos de utilidad. Con el paso del tiempo, y viendo la eficacia y demanda de los productos, en 1621 abrieron la farmacia al público, concediéndole el duque de Toscana el título de "Botica de Su Alteza Real".

Su fama llegaría en el siglo XVIII hasta Asia, momento en el que con la desamortización de los bienes de la iglesia, pasaría a manos del Estado en 1866, que cedió su utilización al sobrino del último fraile director, cuya familia ha mantenido desde entonces su dirección y propiedad.

Entre los productos más antiguos fabricados en esta farmacia destaca la fragancia Acqua della Regina, que según historiadores fue preparada por los monjes para la reina de Francia Catalina de Médicis y aún se sigue fabricando con los mismos ingredientes, así como el agua de lavanda, jabones de oliva y con perfume o el aceite de baño.

El segundo lugar son los almacenes Liberty de Londres, cerca de Carnaby Street, fundados por Arthur Lasenby Liberty, que abrió en 1875 su primera tienda de sedas orientales en Regent Street. Entre sus primeros clientes figuraban artistas como Ruskin, Rossetti y Whistler. Muy pronto sus estampados y diseños, realizados por artistas como William Morris, personificaron el movimiento arts and crafts de finales del XIX y principios del XX.

El edificio actual, de estilo Tudor y con cierto aire rural data de 1925 y se construyó específicamente para albergar estos tradicionales almacenes. Al entrar en él, el turista descubre multitud de artículos realizados con sedas estampadas a mano y demás artículos orientales. La tienda mantiene estrechos lazos con artesanos de todo el mundo: alfareros, joyeros y diseñadores de muebles. De hecho la planta superior alberga muebles art nouveau, art déco y del moviento arts and crafts.

En estos dos lugares el tiempo parece haberse detenido y podemos sentir la sensación de estar en un lugar absolutamente diferente de los que nos proponen las guías de viaje. Por eso, si alguien conoce lugares de este tipo estaré encantado de que los comparta conmigo.

2 comentarios:

  1. Este verano yo también me salgo de la ruta, realizando un viaje a Marruecos para compartir mi magia, pero no al Marruecos turistico, estaré en el Marruecos del día a día en un pueblo al sureste de Marrakech, espero encontrar lugares de los que disfrutar y compartirlos aquí.

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  2. Hola Alfredo;
    Tienes gusto al escribir y eso hace que las palabras transmitan esas imágenes tan bellas.

    Saludos y una vez de regreso de estos viajes, nos queda el viaje al interior de uno mismo.

    Un abrazo.

    Jose Carlos de Engrata

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