martes, 13 de abril de 2010

Actos de poder


Dante, con seguridad el poeta más perfecto que ha dado la humanidad, afirma en el Canto III de La Divina Comedia que es en los rincones más oscuros y recónditos del averno, bajo un cielo sin estrellas, donde resuenan los suspiros, quejas y profundos gemidos de las tristes almas de los que vivieron sin merecer alabanza ni vituperio y de los que, por lo tanto, el mundo no conservará ningún recuerdo. Su gravísima falta consistió en que no se comprometieron ni con el bien ni con el mal; su falta consistió en que no vivieron para el bien de otros, sino que su vida la reservaron para ellos mismos. Su falta consistió en la omisión del compromiso, en elegir un camino intermedio y no definirse con ardor ni para el bien ni para el mal.

Hoy siento la necesidad de revelarme en contra de aquellos que cada día se vuelven más acomodaticios y del silencio cómplice de los que no quieren exponerse a nada, porque, en contra de su parecer, ni el compromiso está pasado de moda ni adoptar posturas críticas es inconveniente.

En nuestro día a día abundan los motivos de ofensa, pero aceptamos los convencionalismos, las obediencias, el silencio… y no hacemos nada por cambiar el ambiente cada vez más insufrible que nos oprime y nos sume en una especie de tristeza ambiental y anodina en la que parece que lo más oportuno es pasar lo más desapercibido posible.

Afortunadamente, frente a los sumisos, los desmotivados, los gregarios, los aduladores y los hipócritas que nos agreden con su actitud la convivencia cada día, quedan algunas personas que con su compromiso, y el precio que están dispuestos a pagar por ello, lograrán que los que vengan tras nosotros disfruten como realidades nuestros sueños utópicos.

Pero lo más fácil es echar las culpas de lo que nos ocurre siempre a los demás porque, evidentemente, una parte de lo que somos o tenemos se debe a las circunstancias, a factores que están fuera de nuestro control. Pero, qué duda cabe que otra parte se debe a nuestra actitud, a nuestro compromiso. Por eso es imprescindible ejercerlo para construir realidades con las que nos sintamos, al menos, un poco más identificados en lugar de dejarnos llevar y acomodarnos como uno más de la manada.

5 comentarios:

  1. Enorme...!! me ha encantado...un rotundo Amen!!
    Me motiva muchísimo pasarme por aquí
    Un saludo

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  2. Es impresionante como algunas personas consiguen poner en palabras los pensamientos de otras. Gracias por eso y gracias por abrirnos lo ojos.
    Un saludo de Brasil.

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  3. Total y realmente cierto la unica manera de parar las actitudes negativas del resto es comenzando con nosotros mismos tratando cada dia de eliminar nuestros defectos y pulir nuestras virtudes solo cambiando nosotros cambiara todo a nuestro alrededor realmente lo que has escrito es maravilloso y de verdad te felicito

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  4. Tus versos de Dante me recuerdan algo más prosaico. El silencio cómplice, el miedo (es una mala experiencia vivir temblándole a todo que decía Martín Fierro). Conclusión: voy a pasar a la acción, estoy hasta los huevos de Don Carlo y su nuevo hígado

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