viernes, 12 de marzo de 2010

La vuelta a Castellón en 80 citas


La obra de Julio Llamazares se caracteriza por su intimismo, el uso de un lenguaje preciso y el exquisito cuidado en las descripciones, que le han convertido en uno de los creadores más sólidos y consecuentes de la literatura española actual, enemigo de encasillamientos y definiciones, a la sombra del cuasi anonimato, disfruta libremente sus paseos por los barrios de Madrid, para luego retirarse, en silencio, a su oficio donde da forma a las palabras.

Con motivo de la charla del próximo miércoles en el ciclo "Condición Literal" de Bancaja-Fundación Caja Castellón, titulada “El oficio de escribir”, adjunto algunas de las declaraciones del escritor a Yolanda Delgado Batista, que nos hacen intuir que es una cita que no nos debemos perder.

Para Llamazares “desde el origen del hombre está la necesidad de contar y de que te cuenten historias. En la infancia lo primero que pedimos es que nos cuenten cuentos y cuanto más fantásticos mejor. Las novelas son historias que la gente lee para olvidar otras historias que les están ocurriendo. Aunque no siempre. Yo creo que, en parte, hay un aspecto de evasión de la realidad a través de la fantasía y, por otro lado, ocurre lo contrario, que también son historias que nos ayudan a interpretar la realidad y a conocer nuestra propia historia".

Afirma el autor que la literatura es algo vocacional: “Desde que me recuerdo a mí mismo, desde que tengo uso de razón o de memoria, me recuerdo escribiendo. En mi entorno no había nada que me empujara hacia la literatura. De pequeño vivía en un pueblo minero donde no había ni un libro seguramente. Digamos que no tenía un ambiente precisamente literario, sino todo lo contrario. Y, sin embargo, siempre me recuerdo escribiendo o queriendo escribir cosas desde los ocho o diez años”.

"Me tomo la literatura como un fin en sí mismo y no un medio para algo. Para mí el acto de escribir es un acto solitario. Escribir es un vicio solitario. Lo que ocurre es que en estos últimos años se ha convertido en una actividad prestigiada socialmente. Entonces al escritor se le exige también que sea personaje social (...). Y de la literatura lo único que me interesa es escribirla o leerla. Todo lo que hay en torno a la literatura: el mercado, el glamour..., me parece una mentira que no tiene nada que ver con la literatura y, sobre todo, lo que hace es impedirte escribir normalmente".

"El cine, como la literatura, siempre tiene que ser reflejo de su tiempo. En España no lo ha sido en los últimos años o no lo ha sido en todo. Si tú tienes que entender este país a través de las películas que se han hecho en los últimos veinte años sobre todo las películas que más éxito han tenido dentro y fuera de España, verás un país que no tiene nada que ver con éste. Es decir, fuera de España el cine que se conoce fundamentalmente es el de Almodóvar. En Canadá o en Polonia deben pensar que España es un país de travestidos, de modernos de diseño, y España es eso en una mínima parte pero sobre muchas más cosas".

"España va a ser en todos los sentidos —está siendo ya—, un país que está avanzado muchísimo en muchísimas cosas, pero no precisamente en la cultura. España ha avanzado mucho políticamente, económicamente, pero culturalmente ha vivido en una especie de campana de cristal, en una especie de nube de autocomplacencia que se va desvaneciendo. Yo creo que todo volverá a la normalidad y la literatura volverá a hablar, como el cine y como el periodismo, de las cosas que realmente importan a la gente, no de las cosas que determinadas personas dicen que le importan a la gente".

Concluye afirmando que "la labor de un escritor es contar de la mejor manera posible; de los miles de millones de formas de contar una historia, tratar de contarla de la mejor manera posible. No se trata de contar una historia por contarla, sino de sacarle el máximo jugo a esa historia, y eso solo se consigue a través de la manipulación del lenguaje (...). Los escritores hacemos eso, lo que yo entiendo por escritor: limamos, pulimos las palabras como si fueran piedras hasta que producen una música y una poesía determinada que es la que uno pretende".



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