sábado, 27 de marzo de 2010

Comentarios al bies

Esta semana se me ocurrió colgar en el perfil de Wikipedia de Eugenia Rico una foto que le había hecho hace unos meses. Para mi sorpresa, cuando todavía no había incluido los últimos cambios al texto a pie de página que la acompañaba, recibí un aviso de uno de los administradores de esta web diciéndome que la foto vulneraba determinados derechos, ya que no creían que fuese el autor de la misma puesto que las pruebas de autoría que aportaba no eran convincentes.

Al tiempo, durante las últimas semanas, y a consecuencia de la lectura de decenas de titulares con motivo de la nueva Ley de Economía Sostenible, se deduce que la efectividad en el control de las webs de descargas será ejemplar. Todo parece indicar que será rápido, contundente y rotundo, de modo que al menor indicio de irregularidad en la vulneración de los derechos de autor la ley actuará sin dilación para clausurarla.

Sin embargo, Esteban Ibarra, presidente de Movimiento contra la Intolerancia, ha comentado las dificultades con las que se ha encontrado en algunas ocasiones a la hora de clausurar grupos xenófobos anónimos en determinadas redes sociales. Aunque muchos opinarán que podemos decidir bloquear esos lugares y no tenerlos en cuenta ni visitarlos, no es algo que le reste gravedad y no parece que lo resolutivo de la actuación de la justicia para este tipo de casos sea el mismo.

Sostiene el periodista Jeff Jarvis que los comentarios deben servir para convertir la comunicación en algo colaborativo y productivo. Su "mala calidad" (con agravios o descalificativos) no debe preocuparnos siempre que entendamos las plataformas donde se expresan como un lugar público y no como un medio. Jarvis considera que no es una cuestión que tenga que ver con el anonimato que hay en Internet (a los que podemos añadir los teléfonos de opinión en programas de televisión y en determinadas cartas al director o páginas de opinión de lectores de algunos periódicos), sino con el valor que esos medios den y presten a este tipo de comentarios como "buenos anfitriones".

En nuestra sociedad democrática debemos poder opinar sin temor a ser perseguidos por ello. Por lo tanto el anónimo no tiene cabida. El anónimo es como la puñalada traicionera y cobarde por la espalda. Puñalada de la que son también cómplices los medios que, descansando en la apostilla: "No nos hacemos responsables de la opiniones de nuestros lectores", los publican. Sobre todo porque ningún medio de comunicación puede escudarse en que tal ofensa, tal difamación, o tal mentira, no es de su responsabilidad. Por ello las plataformas en las que se manifiestan estas opiniones son, indiscutiblemente, responsables de sus consecuencias y no meros soportes donde lanzar nuestra opinión para dejar que la gente reaccione, mientras que nos batimos en retirada al interior del castillo y cerramos las puertas para no escucharles.

1 comentario:

  1. Buenos días Alfredo,
    He echado un vistazo al blog pero me llama la atención quizás algo más superficial: el título. ¿Por qué desde la periferia? Tengo mis motivos para hacerte semejante pregunta.
    Un saludo

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