martes, 8 de diciembre de 2009

Queremos ayudarte a encontrar amigos

Cuando el pasado mes de diciembre asistí a un seminario sobre los públicos de la cultura en la era Internet que proponía debatir de qué manera las organizaciones culturales pueden aprovechar la evolución de Internet (web 2.0 y 3.0) y las herramientas de e-marketing para relacionarse con sus públicos, no podía imaginar la influencia decisiva que iba a tener sobre mí lo que allí iba a escuchar.

Y es que ahora, que ya pertenezco a una red social, no puede dejar de extrañarme que alguien, azorado por la urgencia de tener que mandar un fax, me lance una mirada con desdén mientras actualizo mi perfil porque opina que estoy perdiendo el tiempo “jugando” a “esas” cosas de Internet. Lo que no sabe es que también opino que, como el papel de calco, el fax fue un avance tecnológico cuando se empezó a comercializar hace casi un siglo, pero hoy no deja de ser un venerable artilugio en vías de extinción.

La verdad es que la coyuntura actual nos obliga a estar alerta e identificar las nuevas oportunidades. Es evidente que necesitamos un cambio en nuestro modo de trabajar, porque está en juego reconocer el potencial de las nuevas tecnologías. Y, hoy en día, cuando cualquier ciudadano puede tener acceso desde su casa a la red, donde el caudal de información no para de crecer, no existe más que una limitación para adquirir conocimientos, la voluntad de cada individuo. Pero también es cierto, como indica el Premio Nobel Herbert Simon que “una riqueza de información produce una pobreza de atención”. Para entenderlo basta con la comprobación de tratar de recordar cuántos mensajes, de todo tipo, recibimos a lo largo del día y a cuántos realmente le prestamos un mínimo de atención.

Sin embargo, en contraposición a esta afirmación, las redes sociales han conseguido lo imposible en los últimos años, que personas de todas las edades se dejen los ojos frente a sus blogs mientras permanecen enganchadas al Twitter y al Facebook, donde exhiben sus pensamientos, sus aficiones, sus enfados, su odio al jefe… su vida. El diario ya no se esconde bajo siete llaves, sino que está en Internet a la vista de todos. Y allí, el consumidor toma el poder y la palabra, en lo que es una transición hacia una comunicación participativa en la que el usuario genera también contenido. Un contenido que, además, es cada vez más visual.

Porque la realidad es que las redes sociales están cambiando el modo en que nos comunicamos; permiten que cada persona controle su perfil, que es lo que nos representa y nos conecta con los de otros: nuestros amigos, familias, compañeros de trabajo y conocidos; y hacen que la información entre la gente fluya con más facilidad que antes. Hasta las personas corrientes tienen un poder sin precedentes para difundir información. Y todo ello hace pensar que inevitablemente las redes sociales serán cada vez más importantes, porque será en ellas donde se concentre la atención de la gente y aquellos que no sean consumidores de este tipo de servicios correran el riesgo de quedarse aislados de la corriente general.

Pero, al tiempo, debe plantearse una relación distinta con los usuarios. Si la gente gana poder habrá que escucharla más y dejar de controlar la información desde la cima. Competimos por la atención y el tiempo libre de un público cada vez más exigente y, sencillamente, ya no es posible organizarnos, dirigirnos a nuestros usuarios, o vender nuestros productos como hacíamos antes. Solo una gestión moderna y eficiente, innovadora y creativa, mantendrán vigente la calidad de nuestro trabajo. Y solo a través de las nuevas herramientas que se nos prestan lograremos facilitar el acceso y uso de nuestras propuestas a un número creciente de interesados.

Roger Tomlinson, autor del manual Full house y especialista en el análisis de públicos, advirtió en el seminario que vivimos en la época del marketing y de los gurús, y eso nos obliga a repensar y rediseñar la relación de las organizaciones culturales con su público. Eugene Carr, por su parte, agregó que cada año "disminuye el número de gente que escucha radio, ve televisión y lee prensa. Por el contrario, cada vez se consume más internet". Concluyó que "los hábitos están cambiando radicalmente y las personas prefieren hacer uso de las nuevas tecnologías para estar informados o para comprar entradas para espectáculos, porque es más cómodo. Aun así, seguimos empeñados en permanecer anclados en el marketing tradicional, cuando es obvio que debemos adaptar el marketing a las nuevas tendencias del consumo cultural". Es posible.

4 comentarios:

  1. ¿Viste a un hombre que usó youtube para conseguir entrevistas de trabajo? es muy bueno, el tio se buscó la vida, se promocionó como un producto más de marketing para conseguir entrevistarse con las principales empresas del sector. Nuevos tiempos y nuevas formas están ya ahí al alcance de cualquiera ¡disfrutemos! ya era hora.

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  2. Te paso el link como comentabas en la entrada del blog http://www.blogsocialmedia.es

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  3. wuau!!..que interesante...Te sigo de cerca..
    Un saludo

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  4. PataLucrecia
    Muy interesante, creo que genera estrés que te envíen información no solicitada, es difícil elegir lo bueno en tanta oferta.

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